9 de octubre de 2006

Los Amantes del Guggenheim

Un vigilante nocturno encontró a los amantes durmiendo en un nudo de brazos y cabellos, envueltos en la espuma de un arruinado vestido de novia, en una de las salas del Museo Guggenheim en Bilbao. Eran las cinco de la madrugada, tal como sostuvieron primero el vigilante y luego los policías. El detective Aitor Larramendi agregó en su informe que regadas por todo el edificio había señales inconfundibles de una bacanal. Aunque jamás había asistido a una —hecho que secretamente lamentaba— su experiencia en toda suerte de vicios humanos le permitía detectar las huellas sin asomo de duda. La forma en que la atrevida pareja penetró al museo y permaneció allí, nunca quedó clara; los detenidos aseguraron haber pasado la noche adentro, pero los indignados guardias juran hasta hoy que eso es imposible, ya que ellos rondan sin descanso. Además, explicaron, las cámaras de televisión espían hasta el último pensamiento y las alarmas infrarrojas se disparan a la menor provocación.El museo está provisto de ojos mágicos que al parpadear activan una bullaranga de fin de mundo, alertando a la policía, a los bomberos y al director, hombre de constitución nerviosa, agobiado por el peso de la responsabilidad. Ni una cucaracha pasa desapercibida en el Guggenheim, aseguran los expertos en seguridad, mucho menos un par de locos explosivos como aquella pareja.

—Yo no vi un alma en toda la noche
—dijo la muchacha cuando recuperó el entendimiento en una clínica de rehabilitación, once horas más tarde.

Se la habían llevado los paramédicos en una camilla, cubierta como un cadáver, pero todos pudieron vislumbrar las formas de su cuerpo bajo la sábana. Por el suelo arrastraba la cola del vestido de velos y el cabello oscuro de sirena.Entre tanto dos uniformados condujeron al muchacho, desnudo y esposado, a un carro policial. Los testigos quedaron conmovidos y envidiosos.

—De vigilantes, nada, hombre, Esos tíos estarían jugando cartas o mirando la televisión. Medio mundo estaba anoche frente a la tele, por el escándalo del Papa ¿sabe? Ella y yo anduvimos por todas partes persiguiéndonos como conejos, yo tal como mi madre me echó al mundo y ella siempre con su vestido de novia, porque no pude desabrocharle esos botoncitos de pulga —corroboró más tarde el joven, detenido en el cuartel de policía.

El detective Larramendi recuperó las flores marchitas del ramo nupcial, que se hallaban desparramadas en los diversos pisos. Las rosas, que fueran blancas en su estado virginal, yacían por los suelos de mármol convertidas en amarillentos moluscos, impregnando el aire del Guggenheim con un olor imposible a tumba de cortesana. El vestido con sus doce metros de gasa translúcida, que nuevo debe haber sido una nube prisionera entre las costuras, estaba reducido a una piltrafa mancillada por las huellas inconfundibles del amor. La falda y la enagua de tres vuelos habían servido de almohada y la cola de reina había barrido un sesenta y seis por ciento de los suelos de mármol, como precisó el detective después de concienzudo examen.Larrarnendi, bien apodado «el mastín de Bilbao», es un hombre que inspira respeto con su metro cincuenta y cinco de estatura, su esqueleto de lagartija y su enorme bigote de morsa pegado en la cara como una humorada de peluquero. El mismo funcionario encontró jirones de organza, cabellos ensortijados y restos de fluidos corporales. Con su instinto de sabueso pudo percibir el recuerdo de las caricias, los estremecimientos y los susurros de los sospechosos, que flotaban en el aire detenido del museo desde la entrada hasta la última sala del fondo a la derecha, pero no pudo hallar una sola botella vacía, corcho olvidado, colilla de marihuana o aguja de heroína, a pesar de su legendaria capacidad para descubrir rastros de culpabilidad donde no los hay. Larramendi no logró probar, por lo tanto, que los detenidos hubieran violado el reglamento del museo en ese respecto. La muchacha del vestido de novia debió haberse embriagado antes de penetrar al recinto, dedujo magistralmente el detective. En cuanto al hombre que estaba con ella, al examinarlo sólo encontraron rastros mínimos de marihuana en la orina.Como el reglamento del museo no se refiere específicamente a la fornicación en ninguna de sus variantes, la justicia sólo podía castigar a la pareja por permanecer dentro del edificio después de la hora del cierre, un delito menor, teniendo en cuenta que aparte de ensuciar un poco los pisos, no hicieron daño; al contrario, según testimonio de los empleados, al día siguiente todo resplandecía como bañado de luz solar, aunque afuera seguía lloviendo sin tregua. Había llovido la semana entera.

—Por eso entramos, por la lluvia —dijo la muchacha— A mí la humedad me encrespa mucho el pelo.
—Por qué ibas vestida de novia? —la interrogó Aitor Larramendi.
—Porque no tuve tiempo de cambiarme.
—Dónde se casaron?
—Quiénes?
—Tú y Pedro Berastegui —masculló el policía, haciendo un tremendo esfuerzo por permanecer calmado.
—Y ése ¿quién es?
—Quién va a ser, mujer! Tu marido o tu novio, en fin, el tipo que estaba contigo en el museo.
—Se llama Pedro? Bonito nombre. Es un nombre muy viril... ¿no le parece, inspector?
— Volvamos al principio.¿Dónde y cuándo se conocieron?
—No me acuerdo, Las copas no me sientan bien a la cabeza, me tomo dos y me pongo como boba.
—Eso es evidente. Estabas completamente intoxicada.
—De amor...
—De amor dices, pero no sabes con quién estabas jodiendo en el museo.
—Ni idea.
—Cómo entraron?
—Por la puerta, claro.
—O sea, se introdujeron al establecimiento a la hora en que aún estaba abierto al público.
—No, ya estaba cerrado, me parece...
En su testimonio Pedro Berastegui, el afortunado joven a quien la prensa llamó «el mago del amor>, aseguró también que el museo parecía cerrado, pero ellos no tuvieron problema alguno para entrar, empujaron las puertas y éstas cedieron blandamente. Adentro reinaba una suave penumbra y la calefacción debía estar encendida, porque en ningún momento tuvieron frío, aseguró.
—Es por las obras de arte, debemos mantenerlas a temperatura y humedad constantes —explicó el extenuado director del museo a Larramendi, y agregó que los acusados no podían haber ingresado al edificio como decían, porque a las cinco y cuarto en punto las puertas se trancan a machote con un sistema electrónico.
—Entramos sin problemas —repitió Pedro por centésima vez, fiel a su primera versión.
—¿Y qué pasó entonces? —inquirió Larramendi.
—Pretende que le cuente los detalles, inspector? Amarnos toda la noche, eso es lo que hicimos. —Dónde y cuándo conociste a Elena Etxebarría?
—Con que así se llama! Elena... como Elena de Troya...

Aitor Larramendi concluyó que los transgresores no se conocían antes de cometer el delito y debió admitir, a regañadientes, que no hubo premeditación ni alevosía en sus actos.

Aquel sábado memorable Elena Etxebarría iba a casarse con su novio de toda la vida, un buen hombre que trabajaba en la modesta panadería de su padre y había sido nada menos que arquero del equipo de fútbol del Colegio San Ignacio de Loyola. Sin embargo, según averiguó el inspector al interrogar astutamente al jesuita que iba a desposarlos, así como a varios testigos presénciales, la boda de Elena Etxebarría y el futbolista nunca se llevó a cabo.Le contaron que la novia entró trastabillando a la iglesia, sostenida apenas por el brazo poderoso de su hermano mayor, con una hora de atraso y sollozando como viuda. Su llanto impedía oír con claridad los acordes de la marcha nupcial en el órgano. Otro indicio de que la novia no estaba en sus cabales fue que antes de llegar al altar se quitó los zapatos, lanzándolos lejos de dos patadas, y la evidencia final de su descontento se produjo cuando de súbito dio media vuelta y salió disparada del templo, dejando al futbolista, al oficiante y al resto de la concurrencia en un palmo de narices.No volvieron a saber de ella hasta el día siguiente, cuando apareció su fotografía en El Correo Español bajo el título de «Los Misteriosos Amantes del Guggenheim»,

—Repito: ¿dónde se conocieron? —insistió el detective.
—En la barra del bar de Iñigo y apenas la vi me llamó la atención —dijo Pedro Berastegui en su testimonio.
—Por qué? —preguntó el detective Aitor Larramendi,
—Por qué , qué
—Por qué te llamó la atención, hombre.
—Bueno, no se encuentran a cada rato tías vestidas de novia, llorando y bebiendo como cosacos en un bar.
—Qué hiciste entonces?
—Le hablé.
—Sigue.
—Ella me lanzó una mirada y me enamoró. Así no más fue, se lo juroTenía el maquillaje hecho una porquería, parecía un payaso, pero esos ojos verdes de faraona se me clavaron en el corazón. Se lo digo, inspector, nunca me había pasado algo así. Sentí un corrientazo brutal, como meter el dedo en un enchufe.
--Y ella?
—Ella puso la cabeza en mi pecho y siguió llorando como una cría. No supe qué hacer. Después de un rato me la llevé al baño y le lavé la cara. Le pregunté por qué lloraba tanto y me dijo que su novio era un cretino sin remedio. Entonces le ofrecí casarme con ella allí mismo.
—Estaban ebrios, claro.
—Ella estaba un poquín mareada, pero yo no bebo. Soy abstemio, que le dicen. Me había fumado un pito, pero de alcohol, nada. Al bar fui sólo a cobrarle a Iñigo una apuesta que habíamos hecho por lo del Sumo Pontífice.
—Qué te contestó ella?
—Dijo que bueno, que se casaría conmigo para aprovechar el vestido. Después me besó de lleno en la boca.
—Y tú?
—La besé también ¿no habría hecho usted lo mismo? No podíamos despegarnos, nos besábamos apurados, desesperados. Fue amor a primera vista, como en el cine.

—Entonces?
—Entonces interrumpió el pesado de Iñigo y nos echó a la calle, dijo que nos fuéramos a un motel, que éramos unos desvergonzados. Todo para no pagarme la apuesta.
—Sigue.
—Nos fuimos. Echamos a andar sin rumbo, andábamos buscando una tasca para reponer un poco el cuerpo, nos habría venido bien un bocadillo, pero no encontramos ninguna.Se largó a llover suavecito y no teníamos paraguas; la cubrí con mi chaqueta, pero no había modo de evitar que se le arruinara el vestido. Quise llevarla a mi piso, pero me acordé que mi madre estaría con mis tíos viendo la tele, por el escándalo del Papa ¿sabe?

—Sí, hombre, ya lo sé.
—Entonces el museo se me apareció por delante, como un truco de ilusionismo. Una maravilla!

Y Pedro Berastegui enmudeció, perdido en los recuerdos de su espléndida noche.

—Continúa, carajo! —lo conminó el detective.
—Se me ocurrió que allí podíamos cobijarnos y corrimos por esa larga explanada que hay frente a las puertas del museo, la conoce ¿verdad?
—Nadie los detuvo? ¿Dónde estaban los guardias?
—No había nadie, lo que se dice nadie, inspector.
--Y?-
—Se lo dije, apenas tocamos la puerta se abrió, invitándonos a entrar. Ella me besó de nuevo y me dijo que quería cruzar el umbral en brazos, como una novia de verdad. Traté de levantarla pero me enredé en la cola del vestido y nos caímos, muertos de risa. Quisimos ponernos de pie y resbalamos de nuevo, por último entramos a gatas, besándonos y riéndonos y tocándonos por todas partes. Ahora sé cómo es la locura de amor, inspector. Yo nunca había...
—Vas a decirme que no averiguaste su nombre ni por qué andaba vestida de novia? —lo interrumpió el detective, quien llevaba veintitrés años de aburrido matrimonio y en el fondo no deseaba enterarse de placeres que tal vez nunca podría experimentar.
—No se me ocurrió, es la verdad, inspector. Además yo no soy hombre de muchas palabras, voy directo al grano ¿me entiende?

Larramendi también es de los que prefieren ir directo al grano, pero después, al interrogar a Elena Etxebarría, se propuso utilizar cierta sutileza con el fin de no asustarla.

—Eres puta? —le preguntó.

La chica, sentada muy tiesa en una silla de la clínica de rehabilitación, con su bata de loca y el cabello recogido en una larga cola de caballo, se echó a llorar, humillada. Entre hipos manifestó que se había educado en las monjas, había preservado intacta su virginidad hasta la noche del museo y no pensaba tolerar que un macaco bigotudo y patizambo la insultara de gratis, qué se había imaginado, a ver qué harían sus tres hermanos cuando lo supieran.

—Bueno, niña, cálmate. Es una pregunta de rutina, sin mala intención. Es que me parece un poco raro que Berastegui y tú hicieran lo que hicieron así no más, sin ser presentados, sin saber ni el nombre del otro, nada...
—Fue como si nos conociéramos de siempre, inspector, como si hubiéramos estado juntos en otra vida. ¿Usted cree en la reencarnación?
—No. Soy cristiano.
—Yo también, pero una cosa no quita la otra, si usted lo piensa bien. Al momento de cruzar el umbral del museo fue como si estuviéramos casados ante Dios y el registro civil —dijo Elena y procedió a contarle que con su novio, el de antes, el futbolista, no sentía nada.
—Se imagina, inspector? Así es el destino. Si no salgo escapando de la iglesia y no entro en ese bar, no habría conocido nunca el amor verdadero —agregó.
—Esto no es amor, mujer, es lujuria, es puro delirio etílico. ¿Cómo explicas que ustedes dos pasaran la noche entera dando brincos por el museo y no quedaran grabados en las cámaras de vídeo?
—Tal vez nos volvimos transparentes...
—Mucho cuidado con el sarcasmo!
—No sabe que el Guggenheim está embrujado, inspector?
—Qué brutalidades dices? ¡Es el museo más moderno del mundo! —la interrumpió el detective Aitor Larramendi, aunque sabía muy bien a qué se refería la joven de los ojos verdes.

Los rumores habían circulado apenas comenzó la construcción del edificio: decían que era humanamente imposible hacer algo de tal belleza sin pactar con las fuerzas del Otro Lado.

—Ese edificio está erizado de alarmas. No me explico cómo ninguna funcionó,
—Está seguro de que estábamos en el museo?
—Me estás tomando el pelo? —Se lo pregunto en serio, inspector. Si estaba cerrado, como dice, y si no sonaron las alarmas, tal vez nunca estuvimos allí. La verdad es que donde hicimos el amor no parecía un museo, lo recuerdo como un palacio de cristal, una ciudadela de otro planeta, como las que salen en las películas.
—Cómo así? —preguntó Larramendi también por rutina, porque ya estaba cansado de todo ese asunto.
—Por las ventanas veíamos caer diamantes, había una música de cascada...
—Lluvia, hija, era lluvia.
—Y un olor tenue de ciruelas maduras.
—Serían las rosas de tu ramo.
—No. Eran ciruelas. ¿Ha olido las ciruelas en verano, inspector? Es una fragancia espesa, deja la boca llena de urgencias.
—Está bien, olía a ciruelas.
—Usted dice que nos metimos en el Guggenheim, pero yo le digo que estábamos en un lugar fantástico, no había paredes, sólo vastos espacios de luz.
—Los muros son de cemento, Elena.
—Créame, eran salas imaginarias, palpitantes y mórbidas. No sólo se oía el agua, estoy segura de que algo vibraba en el aire, como un murmullo, como ese río de palabras que se dicen sin pensar cuando uno hace el amor. ¿Sabe a qué me refiero?
-No.
—Lástima, Bueno, entonces empezamos a flotar.
—Cómo es eso de flotar?
—Nunca ha estado enamorado, inspector?
—Aquí las preguntas las hago yo ¿entendido?
—Íbamos flotando, de la mano, llevados por una brisa que inflaba los velos de mi vestido.
—Dentro del edificio no hay brisa. Sería la calefacción.
—Eso mismo, inspector. Pedro, así me dijo que se llama no?, se despojó de los pantalones, la camisa, los calzoncillos y su ropa también flotaba, como globos de cumpleaños.
—Actos indecentes en un lugar público—determinó enfático el inspector.
—No había público. Pedro quiso quitarme el vestido, pero no pudo desabrocharlo. Esos botoncitos son imposibles sabe?
—Vas a decirme que seguían volando como moscas?
—Así mismo. Una vez que recorrimos todas las salas y nos metimos dentro de las pinturas y nos bebimos los colores y jugamos en el laberinto y bailamos con las esculturas, entonces aterrizamos.
—Dónde exactamente? —quiso averiguar Aitor Larramendi.
—Qué sé yo!

El mastín de Bilbao suspiró: la muchacha tenía menos cerebro que un pollo. Volvió al cuartel, donde Pedro Berastegui, todavía esposado, bebía café y comentaba el escándalo del Papa con dos detectives de turno. Larramendi no era partidario de confraternizar con los detenidos, porque se perdía autoridad y se violaba el reglamento. Después de arrebatarle el vaso de cartón de las manos, condujo de un ala al joven rumbo al cuarto verde de los interrogatorios.

—Así es que no le preguntaste el nombre a la chica —lo espetó, retornando sus preguntas donde las había dejado horas antes.
—No hubo tiempo para mucha conversación, estábamos algo ocupados ¿sabe?
—Haciendo el amor como perros —lo interrumpió el inspector.
—Como ángeles, diría yo.
—Como un par de enajenados en pelotas.
—Yo sí, lo admito, pero ella tenía puesto el vestido y estaba cubierta por sus cabellos sueltos. ¿Vio qué lindo pelo tiene? Pura seda, como de muñeca.
—Ahórrate las metáforas, Berastegui. ¿Cómo desconectaste las alarmas y los televisores?
—Yo no toqué ninguna cosa. En ese museo pasan cosas raras. Mi tío, el cojo, hermano de mi madre, tuvo que ir a reparar el ascensor la noche del Viernes Santo y dice que con sus propios ojos vio a una estatua moverse.
—Cuál?
—Una de esas torcidas con intestinos.
—Cómo se llama tu tío?
—No se meta con mi familia, inspector —replicó Pedro Berastegui, terminante.

El muchacho corroboró punto por punto las declaraciones de Elena Etxebarría. A pesar de su astucia legendaria para sorprender a los sospechosos en contradicciones fatales, Aitor Larramendi debió admitir que carecía de pruebas para mandar a ese par a la cárcel por algunos meses, como seguramente merecían. Sin embargo, la derrota no lo puso de mal humor, por el contrario, debió hacer un esfuerzo para dominar la ligereza en los pies y el asomo de sonrisa que pugnaban por delatar su verdadero estado de ánimo. Por primera vez su oxidado corazón de policía se regocijó ante un delito impune. Mal que mal, dedujo, se trataba de un vicio de amor, Muchos sostenían, como el tío cojo de Pedro Berastegui, que por la noche en el museo las estatuas bailaban la conga, las figuras salían de las pinturas a pasear por las salas y el espacio se llenaba de espíritus juguetones. Entre las conjeturas que se hizo el sagaz detective, estaba la posibilidad de que los amantes hubieran ingresado al Guggenheim en el instante preciso en que el edificio entraba en la dimensión de los sueños y así cayeron, sin proponérselo, en el tiempo que no marcan los relojes. Sería difícil explicar esta teoría a sus superiores, concluyó el detective pisando la colilla de su cigarro, pero con un poco de suerte tal vez no habría necesidad de hacerlo. Era época de elecciones, había problemas con los terroristas y huelga del Servicio Nacional de Salud, la situación no daba para perder el tiempo con enamorados mágicos. El Guggenheim no era más que un museo y ¿a quién le importa el arte? Si los chicos hubieran violado la seguridad del Banco de Bilbao, eso ya sería otra cosa.

Pocos días más tarde Aitor Larramendi cerró la carpeta del caso y la colocó al fondo del armario de los asuntos indefinidamente postergados, donde la lenta piedra de moler de la burocracia acabaría por reducirla a polvo. La prensa, ocupada todavía con el escándalo del Vaticano, olvidó pronto a los misteriosos amantes del Guggenheim. El más afectado fue el director del museo, quien no logró quitarse la angustia, a pesar de que reemplazó a los guardias, instaló un nuevo sistema de seguridad y contrató a una célebre psíquica holandesa para desembrujar el museo.

En cuanto a los protagonistas de aquel escándalo de amor, digamos simplemente que cuando Elena Etxebarría recogió el vestido de novia de la tintorería, Pedro Berastegui la esperaba en la esquina con un ramo de rosas frescas en la mano.

Isabel Allende

8 de octubre de 2006

7 de octubre de 2006

Canciones Que Nunca Te Pondría A Las Cinco De La Tarde Tomando Té

Canciones Que Nunca Te Pondría A Las Cinco De La Tarde Tomando



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6 de octubre de 2006

Canciones Que Nunca Te Pondria A Las Tres De La Mañana

Canciones Que Nunca Te Pondría A Las Tres De La Mañana


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5 de octubre de 2006

Un tipo del Sur........

Llevo unos cuantos años en estos lugares, camino tranquilo por la vida disfrutando de lo que me ha tocado vivir, feliz al ver que hago exactamente lo que quiero, sin importarme para nada lo que opinen los demás Soy un hombre normal, uno de eso tipos que abundan, no soy ni guapo ni feo, aunque tengo algo que yo pienso que me hace diferente, soy fuerte y serio pero a la vez muy débil, tiemblo como un niño ante algo que no controlo, hace que me asuste, pero pronto lo supero, por algo soy un tipo duro.

He ido viviendo según lo estipulado, no me he saltado jamás la raya, soy un tipo muy responsable, no me he permitido la mas mínima excentricidad y me gusto mucho así, no ansío mas, ni lo busco, simplemente disfruto de lo que tengo sin pararme a pensar si es o no intenso.

No necesito intensidades, ni metas ni logros, soy llano y bastante intelectual, meticuloso con mis cosas y muy estricto con mi intimidad, ¡¡ por algo es mía ¡¡.

Vivo en un pequeño pueblo del sur, disfruto del campo y del sol y no aspiro a nada especial, solo quiero seguir con esta vida, que me hace feliz, no quiero ir a la capital.

Busco cada día algo nuevo para leer, me gusta descubrir en la literatura lo fascinante que es la vida, me gusta salir con los amigos, entre risas y tacos, fumando, por que me gusta mucho fumar......

Siento deseo, pero el justo, hambre, pero solo el necesario, ira, cuando me perturban y paz cuando leo, no se lo que es soñar, ni pienso averiguarlo. No entiendo de pasiones ni de ternuras, esas cosas no son para mí, jamás me planteé que es sentir y por eso siento tanto y tanto...

Me gustan los estereotipos y así estoy bien, soñar es de idiotas de esos individuos que creen que existe algo mas, ¡¡ingenuos¡¡ ¿como pueden pensar que un sueño te puede hacer volar?

A veces cuando me paso de copitas, soy un poco más chisposo, aunque poco, por que enseguida vienen los fantasmas y me recojo.......

Tengo muy mal genio, aunque lo controlo, pero cuando sale me asusto y me veo como un ser horrible, pero continuo...y después cuando llega la calma, lo pienso y me doy cuenta de mi torpeza

Soy demasiado sensible para determinadas cosas, pero aquí no las diré, pues ya dije que soy muy celoso de mi intimidad, así que se quedaran ustedes con las ganas de saberlo y además ¡¡ni falta que les hace¡¡.

Blondie

4 de octubre de 2006

Si ella me faltara alguna vez..........

Se había prometido que no volvería a pensar en ella, quería leer un rato y ver la tele, estaba tranquilo y solo queria disfrutar de su soledad.
La noche del sábado se presentaba de esa manera, solitaria y serena, estaba aburrido y ya no quería pensar mas.

Empezó a leer pero no se concetraba, siempre le había costado concentrarse cuando oscurecía, cuando se marchaba la luz venían sus fantasmas y siempre los rechazaba, pero volvian siempre, por mas que se negara a recibirlos.

Miró la televisión y no ponían nada especial, asi que decidió dar una vuelta. Salío a la calle y se montó en el coche sin rumbo fijo, vió un bar que parecía que estaba muy animado y decidió entrar a tomarse una copa.Era su primera noche solo, después de tanto tiempo con ella y se sentía perdido, sentía una especie de angustia y atasco, sabía que no volvería a verla jamás, eso lo tenía claro, pero lo que no tenía tan claro es que haría con su vida a partir de ahora.

Habían sido años intensos de amor y desamor, de peleas y alegrias, de pasiones y deseos, de andar siempre con ella, y ahora ella se había marchado sin pedir permiso, sin consultarle. ¿Acaso él le había dado permiso para que dejara de respirar?. estaba furioso con ella, la muy cabrona le había dejado solo en la vida, completamente tirado ¿y ahora que haría él? ¿como podría vivir el resto de su vida?
Se aproximó a la barra y pidió una ginebra y se dispuso a mirar, no quería pensar pero tampoco quería olvidar, estaba realmente jodido, después de dos años empezaba a no poder ver el brillo de su mirada y eso le producía una angustía insuperable.Jamás te olvidaré se decía cuando la abrazaba en su cama, mientras lloraba amargamente....pero ahora no podía ver con nitidez el brillo de su mirada.........

Sonaba una canción..........
Si ella me faltara alguna vez....... -escuchaban juntos tantas y tantas veces a Pablo Milanés- Si ella me faltara alguna vez..........nadie me podría acompañar.........nadie ocuparía ese lugar..........que descubro en cada amanecer............si me faltara alguna vez..........si ella me dejara de querer..........cuando la contemplo al despertar..........toda la pureza que me da...............nunca la podré corresponder............... si me dejara de querer..........si ella se olvidara de cantar............ese hermoso mundo que me da..............¿como volvería a predicar?........si fué su palabra mi verdad..............si se olvidara de cantar.........si ella no inundara esta ciudad...........todo cambiaria de color...........gozaria de otra claridad..............cuando miro y pienso con dolor............si no inundara esta ciudad...........si ella me faltara alguna vez................si ella me dejara de querer...........si ella se olvidara de cantar............si ella no inundara esta ciudad...............yo escribiría esta canción............
Yo escribiria esta canción................

Blondie

3 de octubre de 2006

El avión de la bella durmiente.....

Gabriel García Márquez
(Aracataca, Colombia 1928—)


El avión de la Bella Durmiente


Era bella, elástica, con una piel tierna del color del pan y los ojos de almendras verdes, y tenía el cabello liso y negro y largo hasta la espalda, y una aura de antigüedad que lo mismo podía ser de Indonesiá que de los Andes. Estaba vestida con un gusto sutil: chaqueta de lince, blusa de seda natural con flores muy tenues, pantalones de lino crudo, y unos zapatos lineales del color de las bugambilias. “Esta es la mujer más bella que he visto en mi vida”, pensé, cuando la vi pasar con sus sigilosos trancos de leona, mientras yo hacía la cola para abordar el avión de Nueva York en el aeropuerto Charles de Gaulle de París. Fue una aparición sobrenatural que existió sólo un instante y, desapareció en la muchedumbre del vestíbulo.
Eran las nueve de la mañana. Estaba nevando desde la noche anterior, y el tránsito era más denso que de costumbre en las calles de la ciudad, y más lento aún en la autopista, y había camiones de carga alineados a la orilla, y automóviles humeantes en la nieve. En el vestíbulo del aeropuerto, en cambio, la vida seguía en primavera.
Yo estaba en la fila de registro detrás de una anciana holandesa que demoró casi una hora discutiendo el peso de sus once maletas. Empezaba a aburrirme cuando vi la aparición instantánea que me dejó sin aliento, así que no supe cómo terminó el altercado, hasta que la empleada me bajó de las nubes con un reproche por mi distracción. A modo de disculpa le pregunté si creía en los amores a primera vista. “Claro que sí”, me dijo. “Los imposibles son los otros”. Siguió con la vista fija en la pantalla,de la computadora, y me preguntó qué asiento prefería: fumar o no fumar.
—Me da lo mismo —le dije con toda intención—, siempre que no sea al lado de las once maletas.
Ella lo agradeció con una sonrisa comercial sin apartar la vista de la pantalla fosforescente.
—Escoja un número —me dijo—: tres, cuatro o siete.
—Cuatro.
Su sonrisa tuvo un destello triunfal.
—En quince años que llevo aquí —dijo—, es el primero que no escoge el siete.
Marcó en la tarjeta de embarque el número del asiento y me la entregó con el resto de mis papeles, mirándome por primera vez con unos ojos color de uva que me sirvieron de consuelo mientras volvía a ver la bella. Sólo entonces me advirtió que el aeropuerto acababa de cerrarse y todos los vuelos estaban diferidos.
—¿Hasta cuándo?
—Hasta que Dios quiera —dijo con su sonrisa. La radio anunció esta mañana que será la nevada más grande del año.
Se equivocó: fue la más grande del siglo. Pero en la sala de espera de la primera clase la primavera era tan real que había rosas vivas en los floreros y hasta la música enlatada parecía tan sublime y sedante como lo pretendían sus creadores. De pronto se me ocurrió que aquel era un refugio adecuado para la bella, y la busqué en los otros salones, estremecido por mi propia audacia. Pero la mayoría eran hombres de la vida real que leían periódicos en inglés mientras sus mujeres pensaban en otros, contemplando los aviones muertos en la nieve a través de las vidrieras panorámicas, contemplando las fábricas glaciales, los vastos sementeras de Roissy devastados por los leones. Después del mediodía no había un espacio disponible, y el calor se había vuelto tan insoportable que escapé para respirar.
Afuera encontré un espectáculo sobrecogedor. Gentes de toda ley habían desbordado las salas de espera, y estaban acampadas en los corredores sofocantes, y aun en las escaleras, tendidas por los suelos con sus animales y sus niños, y sus enseres de viaje. Pues también la comunicación con la ciudad estaba interrumpida, y el palacio de plástico, transparente parecía una inmensa cápsula espacial varada en la tormenta. No pude evitar la idea de que también la bella debía estar en algún lugar en medio de aquellas hordas mansas, y esa fantasía me infundió nuevos ánimos para esperar.
A la hora del almuerzo habíamos asumido nuestra conciencia de náufragos. Las colas se hicieron interminables frente a los siete restaurantes, las cafeterías, los bares atestados, y en menos de tres horas tuvieron que cerrarlos porque no había nada qué comer ni beber. Los niños, que por un momento parecían ser todos los del mundo, se pusieron a llorar al mismo tiempo, y empezó a levantarse de la muchedumbre un olor de rebaño. Era el tiempo de los instintos. Lo único que alcancé a comer en medio de la rebatiña fueron los dos últimos vasos de helado de crema en una tienda infantil. Me los tomé poco a poco en el mostrador, mientras los camareros ponían las sillas sobre las mesas a medida que se desocupaban, y viéndome a mí mismo en el espejo del fondo, con el último vasito de cartón y la última cucharita de cartón, y pensando en la bella.
El vuelo de Nueva York, previsto para las once de la mañana, salió a las ocho de la noche. Cuando por fin logré embarcar, los pasajeros de la primera clase estaban ya en su sitio, y una azafata me condujo al mío. Me quedé sin aliento. En la poltrona vecina, junto a la ventanilla, la bella estaba tomando posesión de su espacio con el dominio de los viajeros expertos. “Si alguna vez escribiera esto, nadie me lo creería”, pensé. Y apenas si intenté en mi media lengua un saludo indeciso que ella no percibió.
Se instaló como para vivir muchos años, poniendo cada cosa en su sitio y en su orden, hasta que el lugar quedó tan bien dispuesto como la casa ideal donde todo estaba al alcance de la mano. Mientras lo hacía, el sobrecargo nos llevó la champaña de bienvenida. Cogí una copa para ofrecérsela a ella, pero me arrepentí a tiempo. Pues sólo quiso un vaso de agua, y le pidió al sobrecargo, primero en un francés inaccesible y luego en un inglés apenas más fácil, que no la despertara por ningún motivo durante el vuelo. Su voz grave y tibia arrastraba una tristeza oriental.
Cuando le llevaron el agua, abrió sobre las rodillas un cofre de tocador con esquinas de cobre, como los baúles de las abuelas, y sacó dos pastillas doradas de un estuche donde llevaba otras de colores diversos. Hacía todo de un modo metódico y parsimonioso, como si no hubiera nada que no estuviera previsto para ella desde su nacimiento. Por último bajó la cortina de la ventana, extendió la poltrona al máximo, se cubrió con la manta hasta la cintura sin quitarse los zapatos, se puso el antifaz de dormir, se acostó de medio lado en la poltrona, de espaldas a mí, y durmió sin una sola pausa, sin un suspiro, sin un cambio mínimo de posición, durante las ocho horas eternas y los doce minutos de sobra que duró el vuelo a Nueva York.
Fue un viaje intenso. Siempre he creído que no hay nada más hermoso en la naturaleza que una mujer hermosa, de modo que me fue imposible escapar ni un instante al hechizo de aquella criatura de fábula que dormía a mi lado. El sobrecargo había desaparecido tan pronto como despegamos, y fue reemplazado por una azafata cartesiano que trató de despertar a la bella para darle el estuche de tocador y los auriculares para la música. Le repetí la advertencia que ella le había hecho al sobrecargo, pero la azafata insistió para oír de ella misma que tampoco quería cenar. Tuvo que confirmárselo el sobrecargo, v aun así me reprendió porque la bella no se hubiera colgado en el cuello el cartoncito con la orden de no despertarla.
Hice una cena solitaria, diciéndome en silencio lo que le hubiera dicho a ella si hubiera estado despierta. Su sueño era tan estable, que en cierto momento tuve la inquietud de que las pastillas que se había tomado no fueran para dormir sino para morir. Antes de cada trago, levantaba la copa y brindaba.
—A tu salud, bella.
Terminada la cena apagaron las luces, dieron la película para nadie, y los dos quedamos solos en la penumbra del mundo. La tormenta más grande del siglo había pasado, y la noche del Atlántico era inmensa y limpida, y el avión parecía inmóvil entre las estrellas. Entonces la contemplé palmo a palmo durante varias horas, y la única señal de vida que pude percibir fueron las sombras de los sueños que pasaban por su frente como las nubes en el agua. Tenía en el cuello una cadena tan fina que era casi invisible sobre su piel de oro, las orejas perfectas sin puntadas para los aretes, las uñas rosadas de la buena salud, y un anillo liso en la mano izquierda. Como no parecía tener más de veinte años me consolé con la idea de que no fuera un anillo de bodas sino el de un noviazgo efímero. “Saber que duermes tú, cierta, segura, cauce fiel de abandono, línea pura, tan cerca de mis brazos maniatados”, pensé, repitiendo en la cresta de espúmas,de champaña el soneto magistral de Gerardo Diego. Luego extendí la poltrona a la altura de la suya, y quedamos acostados más cerca que en una cama matrimonial. El clima de su respiración era el mismo de la voz, y su piel exhalaba un hálito tenue que sólo podía ser el olor propio de su belleza. Me parecía increíble: en la primavera anterior había leído una hermosa novela de Yasunarl Kawabata sobre los ancianos burgueses de Kyoto que pagaban sumas enormes para pasar la noche contemplando a las muchachas más bellas de la ciudad, desnudas y narcotizadas, mientras ellos agonizaban de amor en la misma cama. No podían despertarlas, ni tocarlas, y ni siquiera lo intentaban, porque la esencia de¡ placer era verlas dormir. Aquella noche, velando el sueño de la bella, no sólo entendí aquel refinamiento senil, sino que lo viví a plenitud.
—Quién iba a creerlo —me dije, con el amor propio exacerbado por la champaña—: Yo, anciano japonés a estas alturas.
Creo que dormí varias horas, vencido por la champaña y los fogonazos mudos de la película, Y desperté con la cabeza agrietada. Fui al baño. Dos lugares detrás del mío yacía la anciana de las once maletas despatarrada de mala manera en la poltrona. Parecía un muerto olvidado en el campo de batalla. En el suelo, a mitad del pasillo, estaban sus lentes de leer con el collar de cuentas de colores, y por un instante disfruté de la dicha mezquina de no recogerlos.
Después de desahogarme de los excesos de champaña me sorprendí a mí mismo en el espejo, indigno y feo, y me asombré de que fueran tan terribles los estragos del amor. De pronto el avión se fue a pique, se enderezó como pudo, y prosiguió volando al galope. La orden de volver al asiento se encendió. Salí en estampida, con la ilusión de que sólo las turbulencias de Dios despertaran a la bella, y que tuviera que refugiarse en mis brazos huyendo del terror. En la prisa estuve a punto de pisar los lentes de la holandesa, y me hubiera alegrado. Pero volví sobre mis pasos, los recogí, y se los puse en el regazo, agradecido de pronto de que no hubiera escogido antes que yo el asiento número cuatro.
El sueño de la bella era invencible. Cuando el avión se estabilizó, tuve que resistir la tentación de sacudirla con cualquier pretexto, porque lo único que deseaba en aquella última hora de vuelo era verla despierta, aunque fuera enfurecida, para que yo pudiera recobrar mi libertad, y tal vez mi juventud. Pero no fui capaz. “Carajo”, me dije, con un gran desprecio. “¡Por qué no nací Tauro!”.
Despertó sin ayuda en el instante en que se encendieron los anuncios del aterrizaje, y estaba tan bella y lozana como si hubiera dormido en un rosal. Sólo entonces caí en la cuenta de que los vecinos de asiento en los aviones, igual que los matrimonios viejos, no se dan los buenos días al despertar. Tampoco ella. Se quitó el antifaz, abrió los ojos radiantes, enderezó la poltrona, tiró a un lado la manta, se sacudió las crines que se peinaban solas con su propio peso, volvió a ponerse el cofre en las rodillas, y se hizo un maquillaje rápido y superfluo, que le alcanzó justo para no mirarme hasta que la puerta se abrió. Entonces se puso la chaqueta de lince, pasó casi por encima de mí con una disculpa convencional en castellano puro de las Américas, y se fue sin despedirse siquiera, sin agradecerme al menos lo mucho que hice por nuestra noche feliz, y desapareció hasta el sol de hoy en la amazonia de Nueva York.

Junio 1982.

Hoy

Hoy quería escribir algo bonito pero no puedo.......

Hoy quería decir muchas cosas pero solo callo............

Hoy quería pensar solo en hoy, pero pienso en ayer y en mañana......

Hoy quería tocar la luna, pero no la veo............

Hoy quería gritar, pero silencio............

Hoy quería llorar, pero rio............

Hoy quería cantar, pero solo escucho Madredeus.......

Hoy quería ver el sol, pero solo hay penumbra...............

Hoy no me gusta hoy, prefiero ayer o tal vez mañana...........

Hoy solo hoy, quiero que no sea hoy

Blondie

2 de octubre de 2006

Muerte

¿por que nos morimos?

¡¡¡¡¡ PORQUE SI ¡¡¡¡¡

¿por que nos morimos?

Porque vivir mata...........

Blondie

Muerte

Se muere de tantas maneras, tantas veces en la vida.......

se muere de pena y tristeza, aunque las constantes vitales se conserven vivas

se muere cuando matamos un ciclo, cuando lo damos por terminado

se muere viviendo cuando sufres

se muere de satisfacción cuando sentimos

se muere de placer cuando amas, cuando tienes un orgasmo

se muere de alegria cuando disfrutas

se muere de felicidad cuando alcanzas aquello que deseas, aunque sea por un instante........

se muere miles de veces en la vida.......

miles........

Estamos muriendo continuamente..........


Cuando cerramos los ojos simplemente dejamos de respirar.......

Blondie

Muerte

"Es muy importante que hagáis lo que de verdad os importe... Sólo así podréis bendecir la vida cuando la muerte esté cerca."

Elisabeth Kübler-Ross

28 de septiembre de 2006

hace ya muchisimo tiempo..........

Yo conocí a alguien que me gustaba, me gustaba muchísimo, me gustaba su interior, su serenidad y su manera de mostrarme las cosas, me gustaba su firmeza y su fuerza, su manera de ver la vida, me gustaba escucharle...

No fue mi amante, ni mi novio ni mi marido

Solo fue mi amigo....

Fue mi amigo...

Me mostró como se puede hacer de cualquier cosa, por pequeña que sea, algo bello

Me enseñó que es bueno calmarse, dejó que disfrutara de su inteligencia en todo su esplendor y de sus silencios..., me explicó el valor de los silencios, esos silencios sin mediar palabra.

Sin mediar palabra.....

Me habló de lo cotidiano y me acompañó, me regaló su tiempo, me enseñó como las horas podían ser segundos cuando me escuchaba...escuchó lo que yo le decía

Me enseñó que se puede ser pequeño e insignificante y a la vez grande y poderoso...

Era todo lo contrario a mi, reflexivo y sereno lo opuesto a mi impaciencia, a mis impulsos...

Y correcto frente a mi desesperación...

Yo conocí a alguien hace ya mucho tiempo, que me enseñó el valor de la amistad...

Fue mi amigo del alma....

Mi mejor amigo...

Fue mi amigo...

Mi amigo imaginario........

Pero de eso hace ya muchísimo tiempo….

Blondie

26 de septiembre de 2006

Cuentamelo todo por favor, cuentamelo.....



Capitulo primero: Un encuentro casual

Malizia paseaba entre las tumbas del cementerio, disfrutando de cada una de ellas, de cada inscripción, hacía ya mucho tiempo que no había vuelto a ese lugar, desde el 7 de mayo, el día aquel en que su amigo Alex le hizo un regalo.

Paseaba mientras recordaba como la vez anterior, Jorge la había acompañado explicándole el por qué de cada tumba, el significado de aquellas inscripciones que le habían encogido el corazón, al ver la corta edad de sus moradores.

Pero ahora ya no le parecían sobrecogedoras, sino terriblemente bellas. El cementerio era realmente hermoso, de una belleza casi insuperable, sus tumbas eran ancestrales, de piedra antigua, de ese color que le confiere el paso del tiempo y la tristeza, de ese color grisáceo que la intemperie, habían hecho que envejecieran con solera,como un buen vino, era un cementerio lleno de vida, lleno de historia, lleno de unos seres que vivieron y fueron y que su esencia perdura hasta en el mas mínimo resquicio de cada tumba. Seres anónimos, con vidas anónimas llenas de vidas cortas, pero intensas, que solo vivieron lo feliz, lo realmente bello, el resto ¿para que anotarlo?. Tumbas que nada tenían que ver con esos horribles cementerios modernos, en los que se especula con el precio del metro cuadrado de cada nicho, de cada horrible nicho, que al entrar sientes frío, miedo y angustia, en los que percibes a la muerte con su guadaña y te hace salir corriendo con una sensación de ahogo y temor.

Pero este cementerio era diferente, era extraordinariamente bello, custodiado por una blanquísima iglesia y esa marisma, parecía irreal…….

Siguió caminando entre las tumbas, pausada, hasta que escuchó a Rufino, el guardián del cementerio que le decía:

- Sta. Kiss, es tarde, ya tenemos que cerrar

Malizia le miró esbozando una ligera sonrisa y le dijo:

- Si Rufino, ya me marcho

Y salió por la puerta, por esa inmensa puerta, con esa verja de barrotes negros que terminaban en forma de lanza, escuchando cantar a las campanas que indicaban que eran las siete de la tarde.


Tras de si escuchó

- Buenas noches Sta Kiss
- Buenas noches Rufino

Y oyó la pesada cadena que Rufino envolvía en la verja, para echar el enorme candado…

Aún era pronto, decidió ir al pueblo caminando, disfrutando de ese paisaje. A su derecha en el suelo vio una pequeña libretita, tenía las tapas de cuero envejecido, de un marrón acuoso, desgastado por el paso del tiempo. Se agachó a cogerla y vio con sorpresa que sus páginas estaban en blanco, la guardó en su bolso y continuó el camino…

- Me das fuego por favor?
- Si claro, como no
- ¿eres de por aquí?, le preguntó él
- oh no, simplemente he venido a ver el cementerio., es la segunda vez que vengo, no conozco a nadie
- ¿es muy bello verdad?
- si que lo es
-¿Cómo te llamas?
- Malizia, pero si lo prefieres puedes llamarme Blondie
- y tu?
-Martxoso

Malizia le miró fijamente y le dijo:

- ¿te gusta escribir Martxoso?
- claro, me gusta mucho, a menudo escribo cosas
- ¿ves esta libretita? Y le mostró la pequeña libreta de cuero
- Si, es muy bella, me gusta el color y su textura
- te la voy a regalar, pero con una condición
- ¿una condición?
- Si, que escribas en ella y me la dejes leer
- pero eso no es posible Malizia, yo escribo para mi, no me gustará que tu lo leas
- bueno haremos una cosa Martxoso, yo empezaré escribiendo, te regalaré un cuento y después tu te lo piensas ¿vale?
- Martxoso sonrió-
- Malizia le dijo::- esta noche, antes de la media noche tendrás tu cuento, toma la libretita, guárdatela, tal vez cambies de opinión…
- no por favor, no
- mira Martxoso, yo te la voy a dar y si quieres puedes escribir en ella y cada noche guardarla en el sitio de las libretitas perdidas, es un lugar hermoso Martxoso, te gustará…puedes dejarla allí cada noche para que La Hija del Chamán, una amiga muy querida, y yo podamos leerla. Y por la mañana la vuelves a hacer tuya y la recoges.

Toma esta llave Martxoso, con ella podrás entrar a ese mágico lugar de las libretitas perdidas. Espero que podamos verte allí, me gustaría tanto…

Pasaron varias noches hasta que una de ellas, Malizia se sorprendió leyendo lo que Martxoso había escrito en la libretita, hablaba de páginas en blanco teñidas de lágrimas…hablaba de colores marrones…

¡La Hija del Chamán¡, pero que cosas tienes, le decía Malizia, te presento a un amigo y solo sabes hacer esos comentarios de él, ¿le vas a contestar?, podrías ser un poco cariñosa con el ¿no te parece?¿tanto te cuesta escribir algo bonito para él?

¡Jope Malizia¡, no lo conocemos, igual es un loco peligroso, además me dijiste que le habías conocido en la Marisma, en el camino del cementerio,¡que miedo¡

- Oh, no temas nada, la Hija del Chamán, he visto el brillo de sus ojos y te puedo asegurar que tienen esa luz, que hace que podamos confiar en él, que nos inunde con su escritura y con su sensibilidad, no temas la hija del Chamán, verás como poco a poco lo vas haciendo tuyo, vas acercándote a él…

Te gustará Martxoso, la hija del Chamán, te gustará….

La hija del Chamán, se quedó muy pensativa, lo había intentado pero se sintió incomoda y salió corriendo pero…¿y si tenía razón Malizia?. Bueno no perdía nada con ir a lugar de las libretitas perdidas, de nuevo y mirar aunque fuese a hurtadillas…

Y miró…..
Y le gustó…..le gustó la belleza que empezó a ver allí

Continuará……..

Blondie

25 de septiembre de 2006

Entorna solo la puerta, por favor.......

Cuando miró hacía el fondo vió que la puerta de su casa estaba cerrada y con vuelta de llave, quiso salir a la calle y buscó frenéticamente en el caos de su bolso la copia que había hecho y que tenía escondida. Solo quería husmear en el mundo, averiguar que había, si era cierto todo eso que decían, si efectivamente todo era menos malo de lo que le habían hecho creer.

Solo pedía eso, averiguar que había detras de la puerta, solo quería mirar y desgranar cada gesto, cada mirada, procesar la información y descubrir el mundo, descubrir el porque de muchas cosas, pero su puerta siempre estaba cerrada, nunca encotraba la llave, solo quería mirar..........

Tuvo que hacer una copia........

Su puerta siempre estaba cerrada..........

¿O tal vez la cerró ella?


Blondie

24 de septiembre de 2006

Tu frialdad........

Cada noche mi vida es para ti
como un juego cualquiera y nada mas
porque a mi me atormentaba, en el alma
Tu frialdad..........

Yo quisiera saber si tu alma es igual
a la de cualquier mujer
porque a mi me atormentaba, en el alma
tu frialdad..........

Y sueño
con gran pasión
que vivas para mi
como yo vivo niña
por ti.......

El Barrio


Sentía una pena infinita, se estaba muriendo lentamente, a cada instante, deseaba no haber nacido, no tenía ganas de comer, solo sentía una pena infinita.....lloraba como un niño, solo quería morirse.....ya nada le apetecía, ya nada le motivaba, solo quería que pasase el tiempo deprisa, aunque aún albergaba una secreta esperanza, que le hacía cada mañana creer que ese dia todo cambiaría y que ella sería siempre para el.....

Tenía miedo, muchísimo miedo.

Ella miraba su dolor sin pestañear, quería ayudarle, pero ya nada podía hacer, solo sentía frialdad..........

Blondie

14 de septiembre de 2006

ESTE BLOG SE CIERRA

Quería daros las gracias a todos, por haber dedicado parte de vuestro tiempo para leerlo.

Es curioso como se puede llegar a vivir intensamente un momento compartido, cuando lo estas compartiendo no alcanzas a darte cuenta, pero luego, cuando reposas en tu silencio, lo piensas y sientes bienestar, es entonces cuando comienzas a valorarlo....

Desde aqui quiero decir que es algo que he hecho con mucha ilusión y con mucho cariño, que en cada palabra, en cada frase he tratado de poner lo mejor, que creo que llevo dentro, me he sentido muy viva compartiendolo con vosotros, mis sensaciones, mis sentimientos, mis tristezas mis alegrias, mis paridas, mi imaginación, mis vivencias........y mi amor por la palabra escrita.

Vosotros me habeis regalado vuestro cariño y vuestra complicidad. gracias a todos y cada uno de vosotros por ello, gracias por haber hecho que me sintiera querida. Gracias de verdad, de corazón, gracias de las autenticas, gracias por haberme enseñado a quereros....

Ha sido maravilloso leeros y disfrutar letra a letra de todo lo que habeis escrito, me ha gustado tanto, que no encuentro palabras para definirlo y trasmitiros lo que me habeis hecho sentir.......

Esto es algo que nunca olvidaré.......

Tengo un cuento inacabado, se llama MIERCOLES, voy a pegarlo aqui, a continuación, está sin corregir, sin repasar ni releer,
Si Alex quisiera ponerme las comas.......corregir las faltas........eliminar lo superfluo.........añadir..........

Si alguien quisiera terminarlo.......

Un beso

Blondie

Erase una vez una niña llamada MIERCOLES. Estaba muy triste porque había perdido su muñeca y no podía de dejar de llorar, se paseaba por el parque, todas las tardes buscándola, sin éxito, y de pronto un día, entre lagrimas, vio una piedra brillante en el suelo, no podía dejar de mirarla, al igual que no podía dejar de llorar desde hacía días, era como si alguna vocecilla le dijera cógeme, cógeme... pero no se atrevía porque su “mami” no le dejaba coger cosas del suelo, se fue llorando, pensando en su muñeca pero también en esa piedra brillante que tanto le gustaba.

Al día siguiente, volvió de nuevo al parque y mientras sus amigas se columpiaban no pudo evitar acercarse al rincón donde estaba la piedra.

Miró a todas partes y en un arrebato la tomó entre sus manos y ¡de pronto¡ empezó a brillar cada vez mas intensamente, desprendía luces de todos los colores y la niña la miraba fascinada, estaba pensando en dejarla en su sitio, cuando de repente empezó a crecer y crecer y crecer y ¡se convirtió en un hada¡, un hada con la misma cara de su muñeca y sus cabellos brillantes y llenos de ricitos de oro. ¿Cómo es posible se preguntó la niña? Yo te había perdido y ahora te encuentro pero eres mas alta, más grande, más guapa...dijo, y el hada contestó yo sé que tu siempre has cuidado a tu muñeca, sé que estabas muy triste sin ella y quiero ayudarte, pídeme un deseo y te lo daré.

Quiero que venga mi Papá, no quiero estar sin él, quiero que me mime y me cuide y me enseñe todo lo de la vida, porque ¿sabes? Mi papá lo sabe todo, mi papa es muy alto y muy guapo y muy bueno y quiero que vuelva, que me lleve de la mano, que me dé todas las noches un beso, que me ayude a crecer.....

Pero Miércoles ese deseo yo no te lo puedo dar, tu papá está en el cielo ahora y es muy muy muy feliz, té esta viendo y todas las noches manda un angelito para que te dé una beso cuando ya estas dormida, el no puede bajar, tesoro, pero te quiere y siempre estará contigo a tu lado y en tu corazón.

Pero yo quiero a mi papá, quiero verle, ¿por qué no viene? ¿para que quiero mi muñeca si él no está ya conmigo?

No llores, le dijo el hada, yo no te lo puedo traer pero puedo llevarte a un país muy lejano donde están los papás perdidos, tu le buscas, le hablas y después regresamos a casa ¿quieres?.

Siiiiiiiiiiii, ¡¡¡¡VIVA¡¡¡¡, le tocó la cabecita con su varita mágica y ¡ CHAS¡, se empezó a hacer pequeña, pequeña, pequeña...., tan pequeña se hizo que le envolvió una minúscula gota de agua, y entonces se dio cuenta que dentro de la gota estaba seco, era como una casita, y desde ella, como era transparente, podía verse a si misma, grande, jugando con sus amigas a columpiarse.

Y el hada desapareció y Miércoles se quedó dentro de la gota de agua, viendo como toda la gente se marchaba.

Estaba anocheciendo y hacía tanto calor.... ¡claro estamos en verano pensó..., de pronto notó que subía muy rápido dentro de la gota, iba a tanta velocidad que no podía tan siquiera ver lo que había a su alrededor, hasta que de repente notó que se paraba, se rompió la gota y salió muy despacio, ¿qué era aquello?, donde pisaba era tan suave que parecía algodón, empezó a caminar y flotaba,¡ qué sensación tan suave pensó¡, vio una luz blanca, tan fuerte que tuvo que cerrar sus ojos y cuando los abrió estaba el hada con ella de nuevo.


- Hola Miércoles, ¿te gusta todo esto?.

-Si es muy bonito pero donde estamos?

-Estamos en una nube Miércoles

-¿Y como he llegado hasta aquí?



Recuerda que es verano y hace tanto, tanto calor que el agua se ha evaporado y ha llegado a esta nube. ¿No lo has estudiado en tu colegio?
¡Si es cierto¡, el agua se evapora cuando hace calor y sube al cielo, me lo ha explicado mi seño...

Lo ves, es fácil recordar, cuando se ha estudiado, el agua se evapora y tu has subido en la gota de agua , por eso ahora estas en una nube, ¿lo vas entendiendo?

Bueno Miércoles yo me tengo que ir, ahora tu tienes que hacer el resto del camino sola, pero recuerda que yo estaré siempre junto a ti, aunque no me veas. Y dicho esto se formo una burbuja brillante y se tragó al hada, que desapareció.

Que voy a hacer aquí sólita? Se preguntó Miércoles?

Tengo hambre y frío y tengo mucho miedo, si pudiera estar con mi papa....y comenzó a caminar suave, su pececitos se hundían en la nube a cada paso y empezó a sentirse mejor y caminó y caminó hasta que se terminó la nube.Y ¿ahora?, ahora escuchó en su oído decir al hada ¡salta, salta¡ y sin pensarlo dos veces saltó fuerte como cuando jugaba a la cuerda en el parque con sus amigas y pasó a otra nube más grande, blanca y sedosa como los palitos de algodón que le compraban cuando alguna vez iba a las ferias

Quería verlo todo muy bien, luego se lo tenia que contar a todas sus compañeras en el cole, aunque tal vez no la creerían, pero si cogiera algo que demostrara que había estado allí entonces, sin duda, la creerían, pensó…

Y alargó su manita para coger un trocito de nube y vio con sorpresa que no podía , se escurría entre sus manos y se mojaba, pero no podía sujetarla, ¡ es solo agua, exclamó¡, y cabizbaja siguió caminando, preguntándose ¿como van a creerme? si tan siquiera puedo llevar un trocito de nube¡ y siguió andando…

Hasta que oyó un ruido, era un silbido, escuchó atenta, pío, pío, pio.., y lo vio al fondo ¡era un pajarito¡ y ¡qué bonito era, tenia sus plumas de todos los colores, nunca había visto a un pájaro tan hermoso, abría sus alas y las volvía a cerrar y sus colores eran tantos que no podía contarlos, rojo, verde, amarillo, violeta, azul clarito, azul obscuro, azul cielo, morado, turquesa, naranja...................¡Cuantos colores y que bonitos¡ abría sus alas y las volvía a cerrar y picoteaba la nube ¿qué estaría haciendo allí? A lo mejor también había llegado en una gota de agua como ella.....

Se acercó al pajarito y lo llamó…
¡¡ pajarito, pajarito....¡¡, extendió la mano y se posó en ella suavemente.
Entonces cogió un trocito de nube, de donde picoteaba el pajarito y vio que no se hacía agua, se la acercó a la boca y probó, uhmm, ¡que rico¡ y estaba dulce, ¡que bueno estaba y ¡que hambre tenía¡ y comió mas y mas hasta hartarse, pero ahora tenía tanta sed....

Retrocedió sobre sus pasitos y llegó de nuevo al otro lado de la nube, se agachó, acercó su boquita a la nube y también bebió y bebió hasta hartarse, el pajarito la estaba acompañando, estaba posado en su hombro y canturreaba alegre, le voy a poner un nombre, como le podría llamar....,¿ pájaro?, no,no, ¿multicolor?,no,no, ¿plumas? no,no, ¿como le podría llamar?.... ¡ya está ¿ le llamaré ALEGRE, como nunca dejaba de cantar, ese era el nombre perfecto, pensó……. y dijo vamos Alegre, tenemos que seguir el camino, se está haciendo de noche.

Y fue correteando hasta otra nube, también blanca, también brillante y suave, pero mucho más grande que la anterior, aunque tenía una forma distinta, estaba muy rizada, le recordaba a un borreguito de peluche que tenía en su habitación, aquel que le trajo Baltasar el año pasado, cuando era pequeña.

Y empezó a bostezar, tenía tanto sueño y estaba tan cansada, que se acurrucó en la nube, hizo un cuenco con sus manitas para alegre, que también se acurrucó y se quedaron dormidos.......

Cuatro preciosos querubines llegaron volando, estiraron la nube, sacaron unos picos de las mismas para formar una cama y posaron a Miércoles en ella, tenemos que taparla, dijo uno de ellos a los demás. Y Dulzura, que era como se llamaba uno de ellos fue al otro extremo y encontró unos trozos secos de nube, ¡esto servirá y llamó a Pureza, Amor y Ternura, para que le ayudaran con la nube, la levantaron, formaron una sabana y la taparon, que tengas felices sueños dijo Pureza, y Amor Ternura y Dulzura, asintieron…

Y se quedaron velando su sueño toda la noche...

Y así llegó la mañana, llena de luz, de una luz tan intensa que atravesaba, nunca había visto un sol tan limpio y tan brillante, nunca había visto una luz tan maravillosa, se desperezó y comenzó a andar con Alegre revoloteando a su alrededor, tenía que seguir su camino........., ¿dónde estaría su papi? Y comenzó a llamar fuerte papaaaaa, paaapaaaaa, pero solo escuchó su voz como un eco, mas fuerte, pero nadie le contestaba, pero si seguía acabaría encontrándolo ¡ seguro¡, se lo había dicho el hada y las hadas no mienten.......

A lo lejos vio una nube grande y gris, tenía el color de los humos de las chimeneas, daba miedo, pero tenía que ir, algo le decía que ese era el camino que estaba buscando, pero ¿cómo ir hasta allí? Estaba tan lejos y había muchas mas nubes blancas delante, ¡saltó fuerte y vio como pasaba de una a otra con mucha facilidad ¡ que fácil¡- pensó-, por el camino se paraba y comía pedacitos de nube, mientras Alegre picoteaba a su lado.

Y así descansando a ratos, canturreando y jugando llegó hasta la última nube blanca y entonces vio que no podía pasar hasta la nube gris. Por mas que saltaba, no pasaba y dentro de poco iba ya anochecer, cansada se sentó y comenzó a llorar desconsolada llamaba a su hada, peno no aparecía, hada ven, por favor ven..., te necesito, ¡hada¡ y lloraba, lloraba.... tanto que sus lágrimas formaron un charquito y podía verse en él ,¡ estaba tan despeinada¡......., escuchó a Alegre canturrear y ¡de pronto vinieron cientos de Alegres que revoloteaban a su alrededor, cogieron su ropa con sus piquitos y como si de un avión se tratase, la llevaron hasta la nube gris y luego se fueron volando y silbando.

Otra vez estaba sola con alegre, pero en la nube gris, justo lo que ella quería, comenzó a caminar y vio una gran gruta, hacia dentro estaba muy negro, tenía una forma muy redonda y parecía como si formase un gran remolino. ¿qué pasaría si se acercaba?.

Sintió un miedo atroz, notaba que no podía apenas respirar. Estaba temblando, pero tenía que meterse, no podía quedarse allí sin saber si su Papi estaba al otro lado, así que cerró sus ojitos muy fuerte y estiró su pie derecho hacia el interior del agujero, se inclinó y dijo ¿hay alguien ahí?, pero no le contestaron, preguntó de nuevo ¿hay alguien ahí?, avanzó un poquito y comenzó a entrar, temblando y muerta de frío pero con Alegre a su lado, lo llevaba en las manitas y sentía el calorcito de su cuerpo pequeñín, entre sus dedos y es que hacía frío... ¡mucho frío¡ y sentía que se le metía muy dentro de ella , pero siguió y vio al fondo una escalera muy larga, comenzó a subir y así se pasó horas, se cansaba y se paraba, descansaba y seguía subiendo, parecía que el tiempo se había detenido, era como si toda su corta vida la hubiese vivido subiendo escaleras llegaría alguna vez al final?

¿Pero habrá un final? ¿Cuál será el final?

Y subía y subía y empezó a ver puertas a los lados inmensas y llenas de adornos......eran de todos los colores y brillaban muchísimo..........¿adonde llevarán todas esas puertas?

Se detuvo a mirar una que le pareció preciosa, era de color rosa fuerte, del color del chicle, miró pero no tenía pomo, ¿cómo abrirla?. Se apoyó en ella pensativa y de pronto la puerta cedió y apareció ante ella una ciudad, llena de calles y de coches pero era muy raro, los coches tenían solo una rueda justo en el medio y las casas eran como al revés....tenían abajo un piso y luego dos y luego tres y así hasta ocho y arriba se unían todas las casas unas con otras, además no tenían ventanas, eran transparentes..........y no había dentro muebles, ¡que raro......¡ pero había gente en ellas........miró detenidamente y vio en un piso a una chica durmiendo, su cama era una nube y su almohada otra nube azul y ella era rubia y descansaba sobre ella con una túnica blanca, parecía muy feliz y no le importaba nada que la mirase, ¿estaría dormida? No podría estarlo pensó tenía sus ojos abiertos y sonreía.....¿ la habría visto?, se acercó a ese edificio lentamente y cuando llegó a él sintió que algo una fuerza extraña le subía y sin saber como Miercoles se encontró frente a ella sentada en la nube.

Blondie

El y Ella

Se sentia especialmente rara, no queria hacerle daño, pero sabia que le estaba destrozando, cada mañana se levantaba pensando que ella no quería ser así, que todo cambiaria, pero pasaba un dia mas y nada cambiaba y ella sabía que le estaba destrozando, algo le impedía ya ser la que fué, había sufrido tanto en la vida que se había quedado seca, ya no podía ser la que había sido.

Le estaba destrozando.......

El la quería demasiado y no entendía por que ella le hacía tanto daño, ella era parte suya y sin ella no concebia la vida, aunque muchas veces se lo había planteado.......

Ella no entendía una vida sin él, pero se había quedado seca..........

Ya no podía llorar.......

Era como si mirase el mundo desde fuera, como un espectador, veía la tristeza pero se quedaba quieta, veía la desesperación pero no parpadeaba, veía como todo se desmoronaba pero no hacía nada, solo observaba........

El la quería con locura..........

Ella no podría querer a nadie como le quiere a él..........

El sabe querer..........

Ella quiere como aprendió..........

Ella esperó quizás demasiado..........

El era buena gente, de esa clase de personas que dan sin pedir, que aman incondicionalmente, de esas clase de personas que solo creen en la legalidad y la sinceridad, que solo entienden que amar es comunicación y entrega.

Ella era buena gente, de esa clase de personas que necesitan que la amen, pero que la entiendan, que apaciguen su insatisfaccion y la serenen.

El era un poquito cobarde, cobarde para asumir ante ella que tal vez ella había cambiado...........

Ella se desesperaba por ese abandono.......

El y ella.....

Ella y el.....

Siempre fuerón uno.......

Toda una vida........

No se rompió el amor..........no se apagó el deseo........ no terminó el sentimiento..........

Simplemente ella necesitaba que la entendiese y el estaba tan ciego........

Simplemente el necesitaba que le diese y ella estaba tan seca...........

13 de septiembre de 2006

Cosas que pasan.......

Cuando llegó a ese bar de la carretera, estaba cansado, había conducido parte de la noche y tenía sueño. Se sentó en una mesa y pidió un café doble, ella estaba allí, justo en la mesa de al lado, no había nadie mas en todo el bar.Hablaron de tonterias, palabras que salían de sus bocas por cortesía, luego le gustó su sonrisa y empezó a sentirse muy agusto.

Ella le contó que viajaba tarde, porque había apurado hasta el último dia de sus vacaciones, que al dia siguiente trabajaba, le contó que se llamaba Ana y que trabajaba en una pequeña inmobiliaria de la calle Sagunto esquina a Sangenjo, hablaron muchisimo y cada vez le gustaba mas ella...., parecía simpatica, se la estaba ligando,- pensaba- le apetecía volver a verla, la invitaría a cenar, -pensaba-podrían ir al cine tal vez... o conocerse mejor...

Pero ella no hizo ninguna intención de dejarse ligar y Andrés no se atrevió a pedirle su movil...

Ella se despidió con una sonrisa, le dió dos besos y le dijo: suerte en el final de tu viaje, encantada Andés, y se fué...

Cuando Andrés fué a pagar, vió que ella se había dejado un pañuelo de seda sobre la silla, lo cogió y lo olió, desprendía el aroma de su colonia, era como si ella siguiese allí...se lo guardó en el bolsillo, pagó su cuenta y continuó su viaje.

Al dia siguiente, por la tarde, recordó que ella le había dicho donde trabajaba y decidió ir a devolverle su pañuelo.

No le costó mucho encontrar, esa pequeña inmobiliaria, eran casi las ocho, estaban a punto de cerrar. Entró y dijo: Ana, por favor.

- Ana?. Ana ya no está con nosotros
- no trabaja aqui?
- trabajaba
- ¿me puedes decir donde puedo localizarla? tengo algo de ella, que quiero devolverle
- Ana ya no está con nosotros, murió hace 6 meses en un accidente de coche, cuando volvía de vacaciones, conduciá ella, viajaba sola.
-¿como? ¿hablamos de la misma Ana?
-no se, pero aqui tengo su foto, quieres verla?

Era ella..........Era ella....... Era ella..... Era ella............

Era ella...........

Blondie






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11 de septiembre de 2006

¡¡¡ Feliz Año¡¡¡

Hoy ha empezado el año en Madrid, justamente hoy, y no ayer, ni mañana, ni el uno de enero, ha empezado hoy....

Hoy la calle que todos estos días he caminado por la mañana prontito, tenía un aspecto diferente, colegiales con mochilas enormes y pesadas que abultan mas que ellos, adolescentes con faldas tableadas y arremangadas, para hacerlas mas cortas, chavales con pantalones grises y polos blancos, con cara de no haber roto nunca un plato, grupos de chavales y chavalas con sus libros y sus cascos, y ese inmenso atasco por la calle que camino para mi trabajo, invadida de autobuses escolares y multiplicada en número de coches.

Hoy se replantea un nuevo año, lleno de expectativas y de objetivos, lleno de buenos propósitos.

En diciembre pararemos, haremos un pequeño descanso para beber champagne y tomar unas uvas, en enero buscaremos la nieve, esa nieve que en Madrid hace ya años que no cuaja.

Hoy se ha llenado Madrid de ruidos, de cláxones estridentes y de locuras, de gente estresada, que corre con sus hijos por la calle, para no perder el bus escolar y yo que iba caminando esta mañana, pensaba: ¿no habrá llegado el momento de mi buen propósito? , tal vez ese curso de teatro que siempre quise hacer.... o ¿por que no aprendo ya de una vez a bailar el tango?, o ¿no debería ir al fin a esos talleres de escritura?.

Hoy he vuelto a casa llena de buenos propósitos, el problema es que a mi no me examinan, no tengo que superar un aprobado, y no se si al final lo acabaré haciendo.......

Aunque os prometo que todos, todos, todos los años, lo pienso……….

Blondie

10 de septiembre de 2006

Maria del Sol Tera

Maria del Sol Tera, siempre había soñado con casarse, pero nunca lo conseguía...
Desde muy pequeñita soñaba que vendría su príncipe azul para raptarla y casarse con ella, pero creció y su príncipe no vino.....

Cuando fue adolescente, soñaba con un marido guapo y joven con una sonrisa de blanquísimos dientes, inteligente y maravilloso, pero todos eran o feos o de dientes amarillos o un poco tontos, no eran para nada maravillosos y los fue rechazando........

Cuando fue menos joven, esperaba a un hombre listo y con dinero, con un porvenir, con un descapotable y ropa de marca, pero todos eran pobretones, con coches viejos y ropa raída y los fue rechazando.......

Cuando alcanzó la madurez, soñaba con un hombre rico, con una empresa boyante y una casa en la playa, pero todos eran poco ricos o empresarios del tres al cuarto o con casas en alquiler y los fue rechazando........

Cuando llegó a a los 50, soñaba con un hombre canoso y sereno, que jugara golf y fuese muy limpio, que supiera escucharla, pero todos eran calvos y estresados, patosos para los deportes y barrigones y no sabían escuchar y los fue rechazando........

Cuando se hizo mayor, soñaba con un hombre con el que compartir su pensión, que fuese limpio y oliese a hierba, que supiera bricolaje y le gustase pasear, pero todos tenían una pensioncilla y olían fatal, eran patosos y les dolían las piernas, tenían varices y los fue rechazando.....

Cuando vivió en la residencia, soñaba con un hombre que calmara sus dolores y sus angustias, que le diera sus pastillas y le recordara lo que ella estaba olvidando, pero todos eran medio gagas o tenían alzheimer y los fue rechazando.....

Pobre Maria del Sol Tera, tuvo una vida llena de esperas..........

Blondie

9 de septiembre de 2006

Insolación




La playa estaba hoy, especialmente deliciosa, solo se escuchaba el mar y "estremécete" una version de All Shook Up, que cantaban los cubanos Llopis.

Sonaba lejano........., las notas venían de un bar que estaba en lo alto de esa cala de aguas cristalinas........

El mar invitaba a bañarse, hacía calor, Alejandra, se levantó de su tumbona perezosa, se desperezó, gozando de ese momento; sonaba ahora, It's Now or Never de Elvis, que cantaban Wet Wet Wet, era placentero...

Se metió en el mar, lentamente, dejando que le acariciara, se sumergió entera para mojar su pelo, y comenzó a bucear, de repente vio a lo lejos, en el fondo del mar a una mujer que la llamaba desde lejos, se acercó y vio que era una mujer bellísima, que le decía con una sonrisa, ven.....Su cuerpo era precioso, sus pechos perfectos, de una belleza extraordinaria, sus cabellos eran dorados y largos....no tenía piernas, su cuerpo era medio humano medio pez, ¡¡era una sirena¡¡. Cuando llegó a su lado, vio como esa enigmatica mujer le extendiá su mano, Alejandra la tomó y sintió como tiraba de ella hacía las profundidades.....
y nadaron.....y fueron a sitios lejanos, a lugares recónditos del mar, hasta que llegaron a un lugar seco y transparente. Allí habían mas sirenas, todas bellísimas, todas con cabellos sedosos y largos, todas especialmente singulares, al fondo estaba él, pero no era como a ella se lo habían contado, como siempre lo había imaginado..., sus cabellos eran azules y su barba también era azul, de un azul eléctrico que no podías dejar de mirar, sus ojos eran dulces, y su boca, su boca invitaba a besarla una y mil veces; Sintió una imperiosa necesidad de que la hiciera suya..........

Ya no quería volver, quería quedarse allí con él toda la vida....

Se despertó bañada en sudor, hacía muchísimo calor, ¿como no había utilizado una sombrilla?, se sentía aturdida, le dolía la cabeza, había tenido ese sueño....ya no había gente, la música ya no sonaba, estaba oscuro, pero necesitaba mojarse, despejar su cabeza, luego se iría.......

Se acercó a la orilla, para bañarse cuando de repente, le vio.....con su cabello azul.....y le dijo ven....ven...he venido a buscarte, ya no sabré vivir sin ti Alejandra, ven...acompáñame a mi mundo........

Y se sumergieron.......

Todos lloran su muerte, allí quedaron sus cosas, en esa playa, todos lloran pero ninguno sabe que ella es feliz, que le ama, que solo quiere beber de su amor...........

Blondie

8 de septiembre de 2006

Capitulo 4º: Meditando

Mientras Mar entraba para hacer su prueba, Marina se quedó pensativa...parecía que no había pasado el tiempo, cuantas veces había temido este momento,-pensaba- aunque ahora que había llegado, reconocía que no había sentido tanto como esperaba. Él no había cambiado nada, seguía teniendo la misma mirada que le había enamorado, pero ya no sentía nada, aunque ese beso... ¿o no quería sentir nada?, ¡no¡, definitivamente, no sentía nada, se decía..., aunque ese calor... ; Solo quería proteger a Mar, eso era, intuía que esto no terminaría aquí y se sentía asustada...

Volvió a meterse en un bar, no quería arriesgarse a encontrárselo de nuevo. Se sentía muy nerviosa, al verle se habían revuelto sentimientos y recuerdos que ella ya creía dormidos y estaba empezando a sentirse muy angustiada. Entró en un café, parecía agradable, buscó una mesa apartada y pidió un café solo.

Sabía que a él le daba lo mismo, si había tenido un hijo, eso lo tenía claro desde el mismo momento en que él le dijo: ¿y a mí que me cuentas Marina? ¿ no pretenderás que cargue yo ahora con esto, no?, te recuerdo que los dos sabíamos lo que hacíamos…¿Por qué tiene que ser mío Marina?.

Marina tomaba el café lentamente, pensando en todo aquello, recordando como lloraba de dolor al escuchar sus palabras, ¿acaso no sabía que le quería con locura?, que había sido su primera y única experiencia?, recuerda como entonces le miró despacio a los ojos y le dijo: tranquilo Nando, es mi problema y jamás será tuyo, esa fue la última vez que le vio… , y ahora… no tenía fuerzas para enfrentarse a él…

Virginia había estado años atrás, en su casa de la playa, un verano y a su vuelta le había contado la clase de tipo que era, un tipo con no demasiados escrúpulos, con un concepto del amor escaso y pobre y demasiado seguro de si mismo, como para perder un segundo de su vida, en pensar en alguien.

Mientras Marina, tomaba un café, pensando en todo eso, Nando, había entrado en el Liceo buscando a Marina y vio que estaban haciendo una prueba a su hermana; Mar se dio cuenta de su presencia y empezó a mirarle con coquetería, era tan guapo....

Cuando le dijeron que descansará se acercó a Nando y le dijo:


- hola, antes te vi con mi hermana, ¿la conoces?, te vi saludándola
- claro, le dijo Nando, sonriendo, ¿como te llamas?
- Mar, ¿y tú?
- Fernando, pero puedes llamarme Nando, así me llaman todos
- ¿de que conoces a mi hermana?, jamás me habló de ti
- Es una larga historia...por cierto, es increíble lo que te pareces a tu hermana, sois iguales, cuando la conocí no me dijo que tuviera una hermanita pequeña, es curioso, -dijo pensativo-
- Bueno mi hermana es mas mayor que yo, nos llevamos unos cuantos años, aunque si, es cierto, siempre nos comentan que nos parecemos, bueno por algo somos hermanas, no?; Oye pero dejemos de hablar de ella, termino enseguida, una prueba más y ya estoy lista, ¿tomamos algo?, ¿por que no me esperas?
- ¿y tu hermana?
- bueno le pondré alguna excusa, la llamaré a su móvil y le diré que no me espere, que me vuelvo con una amiga, ¿vale?
- ¡de acuerdo¡ te espero en el bar ese que hay enfrente, el de los toldos rojos.
- en cuanto termine, iré, ¡te lo aseguro ¡, me pareces un tipo interesante, me gustará conocerte...



Y le regaló esa sonrisa que ella sabía poner tan bien…

Nando entró en el bar y se dirigió a la barra, hacía un mucho frío, ¿o lo tenía él? y necesitaba un café muy caliente, miró a su izquierda y vio a Marina sentada al fondo, pensativa, estaba tan hermosa..., cogió su taza y se sentó en su mesa sin pedirle permiso.

Y sin mas preámbulos le dijo, Marina, he pensado tanto en ti estos años, se que lo que te hice mucho daño, quise saber de ti alguna vez, te llamé varias veces pero tu padre no me pasaba contigo, me colgaba el teléfono, y eso que le decía que era otra persona. La última vez que te llamé, me contestó tu madre y me dijo, está de viaje de novios y ya no volví a llamar mas, pensé que me habías olvidado. Se que no entenderás que te diga esto, pero siempre te he querido Marina, se que piensas que no quise saber nada, pero lo que no sabes es que yo era igual de ingenuo que tu, que estaba despertando en el amor y en el sexo como tu, que mi corazón era puro como el tuyo, tan puro como el amor que sentía por ti, pero, ¿recuerdas ese pueblo en el que veraneaba?

- si, -dijo Marina
- Bien, pues una noche, probé el alcohol, en las fiestas y había una chica allí... y...bueno, pues se quedó embarazada, su padre me obligó a casarme con ella, cuando me contaste lo que te pasaba, no tuve valor para decirte que ella estaba embarazada de 4 meses y que me casaba, dentro de 10 días. Perdóname Marina, por favor, perdóname.... Se que te hice creer que eras una diversión para mi, que no te quería, pero no puede decirte la verdad, Marina, perdóname..., perdóname...


Como podía ser tan mentiroso?, Virginia, su mejor amiga, ya le había avisado de la clase de tipo que era, ¿acaso pensaba que ella era tonta?. Hizo un ademán para levantarse, alterada, pero Nando la paró con su brazo, cálmate Marina por favor, cálmate, y mirándola le dijo: -estas tan guapa Marina, tan guapa-, quédate un rato conmigo por favor, quédate...

Marina volvió a sentir ese fuego, ¿pero? ¿Pero que era aquello?, ¿no le había olvidado?, ¿entonces?, ¿porque ese calor?.

Se sentó y le miró fijamente a los ojos, y le dijo: no trates nada conmigo Nando, ya me hiciste bastante daño ¿no te parece?, puso unas monedas sobre la mesa y se marchó sin volver la vista hacía atrás...

Nando sabía que nada podía hacer, sabía que le odiaba, se lo había dicho Virginia cuando fue a su casa aquel verano, le había dicho:- Marina no te quiere, se ha casado y es feliz-, así que no pienses mas en ella por favor, mírame a mi, Nando, siempre me gustaste, siempre...

Teresa y él había roto hacía ya muchos años, tenían un hijo, David, que era lo único que se salvaba de toda esa locura, que vivieron en su matrimonio, ella era un poco bruta, siempre lo había sido, desde el principio, y muy obstinada y él a pesar de intentar aguantar a su lado por su hijo, un día ya no pudo mas... y le dijo que no la quería... que amaba a Marina...; Teresa se puso furiosa, quiso llamarla, pensaba que estaban liados, que se veían a escondidas, y tuvo que tranquilizarla...hasta que al fin lo entendió... y rompieron la unión de sus vidas, de unas vidas que jamás debieron de unir, pero aquellos tiempos..., aquellos tiempos fueron muy difíciles, tiempos de tapar vergüenzas....


Ahora con el paso de los años, tenían una relación cordial y David se lo agradecía a los dos, había crecido entre disputas, pero ahora podía disfrutar de sus padres con serenidad, aunque fuese por separado. Nada sabía de lo de Marina, aunque Nando más de una vez, había sentido la necesidad de contárselo, de decirle que tenía otro hermano o hermana...

Pero al final siempre callaba, no tenía valor, pensaba que eso le haría mucho daño. Ya había sufrido tanto cuando se separaron, que ahora no quería que su vida se tambaleara nuevamente.

- ¿Marina?, no me esperes más, esto se alarga, ya iré después yo a casa, además me ha llamado Lucía, vendrá a buscarme, ¿vale?
- Pero Mar, no me cuesta ningún trabajo, estoy dando una vuelta, puedo esperar
- No Marina, ve a casa, ya iré yo mas tarde

Marina se quedó un momento dudando, pero accedió, estaba deseando salir corriendo, escapar de Nando y ahora Mar, se lo había puesto fácil.

- De acuerdo Mar, pero no tarde por favor, ya sabes que papá y mamá se preocupan…
- No tardaré

Marina necesitaba serenarse, no quería que Alberto la viera en ese estado, no quería que le hiciera preguntas, no quería decirle lo que había sucedido así que decidió que se iría andando a casa y daría un paseo por el parque de Benderrida, antes de ir a casa, eso le serenaría… Luego iría al mercado de Sarriá y compraría algo especial para la cena, no quería pensar mas en todo eso….

Cuando Mar fue al bar de los toldos rojos, Nando ya se había marchado…

Mientras tanto, lejos de allí Alberto hablaba con Virginia y le decía cuanto la deseaba…

Mar estaba furiosa, ¿Qué se habrá creido este tipejo? –pensaba-., marcó en su movil el telefono de Lucía y le dijo: Lucia, ¿Por qué no vienes a buscarme? Ya he terminado la prueba y Marina se ha marchado, vente y tomamos algo ¿vale?

- dame media hora, dijo Lucía
- bien, estoy en un bar de toldos rojos frente al Liceo, se llama soneto azul, no tiene perdida, te espero.

Pidió una cerveza y esperó, mientras se iba calmando, vaya tipejo, -pensaba y sonreía…

- Hola Mar, ¿te has aburrido mucho preciosa?
- Hola Lucía
- Mira te presento a David, es compañero de facultad y justo me lo acabo de encontrar
- Hola Mar
- Hola David
- Uff, ¡que guapo –pensó Mar- mientras decía ¿Qué tomáis?

Blondie

Y PASO EL TESTIGO A LA HIJA DEL CHAMAN

6 de septiembre de 2006

Pequeño Fado

Sucedió que en tu frio
arribaste a mi puerta
y en mi corazón de estió
encontraste el calor.........

Te dejé mi costado
de mujer a tu vera
y mientras la noche afuera
disfrazaba el temor..........

que sencillo es quererte
me decías bajito
y tu boca me buscaba, amor
escondites bajo el sol........

y quisiste quedarte
y quemarte en mi hoguera
me desesperó la espera, amor
se hizo hielo la pasión........

dime si aún me recuerdas
en tus naufragios de sangre y sal
dime si no te muerde la soledad..........

sucedió que una noche
de alacranes y estrellas
me regalaste tu huella
y con ella el adiós........

me dejaste palabras
risas, versos y heridas
y ese sabor en mi vida
que es el sabor del dolor........

Dime, si aún me recuerdas
en tus naufragios de sangre y sal
dime, si no te muerde la soledad........

Sucedió que una tarde
de palomas ya muertas
apareciste en mi puerta
ya cansado de soñar........

Y en mis brazos de hoguera
declinaron tus ojos
y tu sombra y mis ojos
se adentraron en el mar........

Y tu sombra y mi sombra
se perdieron en el mar..........

Mónica Molina

5 de septiembre de 2006

Síndrome Postvacacional?

Síndrome Postvacacional, siempre me hizo gracia esa palabreja, ¡¡ Síndrome Postvacional ¡¡, jamás creí en ella....siempre que la oía, pensaba.....¡¡vaya parida¡¡

Pero.......

Yo solo se que estoy muy mal...., muy muy muy mal..........

Yo he venido de la luz, de esa increible luz que hay en el mediterráneo....allí todo es blanco, la luz, la ropa, los muebles de mi casa, el suelo de mi casa, la estela que deja un barco en el mar, parece nieve.....el amancer es blanco.......

Ahora mi vida es MARRÓN, de repente la luz es amarillenta, el techo de las calles por las que camino es oscuro..., lleno de contaminación, se vislumbra detrás luz amarilla, pero es oscuro...y el resultado es marrón....los muebles de mi casa son marrones y las puertas y el suelo de madera...TODO ES MARRON.....

Todo lo veo marrón.......

Mi trabajo es marrón.....

Marrón es este paisaje.......

Esta mañana me he levantado y me sentía marrón........

Veo a la gente marrón........

Yo no quiero vivir en marrón....

Yo quiero LUZ................

¿tendré el síndome postvacacional?

Blondie

30 de agosto de 2006

¿se puede querer mas allá del amor?

Ayer me llamó una amiga y me dijo: existe un hombre que no es tan joven, ni tan alto, ni tan musculoso, ni tan guapo como los sueños permiten imaginar, pero es demasiado inteligente, demasiado sensible, demasiado receptivo, esta demasiado lleno de vida y ¡¡me ha contagiado su locura¡¡, me dice, me quiere mas allá del amor, me dice......
Es una constante necesidad de él, es como vivir en una nube que mas tarde o mas temprano acabará desvaneciendose, me dice.....
¿como es posible que te quieran mas allá del amor?, me pregunta.
¿Amar mas allá del amor es amar sin límites, con todo tu ser?
Yo le digo a mi amiga que ese amor no es facil de encontrar, que tiene una fuerza tan grande, que es tan intenso, que duele, y que los que se aman mas allá del amor, no quieren renunciar a eso...
Y yo le digo a mi amiga, no bajes de esa nube de amor, de locura que traspasa los límites del deseo, de la belleza y del placer físico, sigue en esa nube, en ese plano superior de amor loco, de amor incondicional. Ama sin medida, sin motivo, sin razón, sin cordura, solo para sentir que la felicidad de él es la tuya.....

No bajes de esa nube por favor......

Tal vez algún dia esa nube se convertirá en agua y llorará desde el cielo ese intenso amor....indicándote con sus lagrimas, que se desvanece..........

¿alguien ama mas allá del amor?

Blondie

28 de agosto de 2006

NUNCA MIRAS MIS OJOS

Capitulo Primero: Marina Márquez

Marina Márquez, había nacido en el seno de una familia muy conservadora, le habían inculcado unos costumbres ancestrales, su educación había sido rígida, muy rígida, entre exigencias y mojigaterías, entre monjas y obligaciones, entre pudores y culpabilidades.

Marina Márquez había vivido intensamente los últimos coletazos del franquismo, entre miedos y falsedades, había tenido que hacer siempre lo que le decían que se debía hacer, le habían enseñado que la vida era una mezcla de falsedades y represiones, nada se podía decir abiertamente, solo pensarlo, pero callar.......

Eran tiempos difíciles en los que fue espectadora de un gran cambio, de la revolución sexual y el inconformismo, vio como la droga hacía flotar a sus mejores amigos.....y también vivió como a otros se los llevaba....

Tiempos de vergüenzas camufladas, tiempos de cambio decían......

Y ella se sentía en medio de todo aquello confundida, muy confundida......

Marina Márquez, estaba asustada, quería otras cosas pero no se atrevía a pedirlas, quería ser libre pero no soltaba sus cadenas, quería revelarse pero no se lo permitían, ella había sido diseñada para casarse, para parir, y entre tanta locura no se le permitía el mas mínimo desliz.......

Marina Márquez, era una mujer muy hermosa..., empezó a darse cuenta que los hombres la miraban con deseo y ella bajaba la mirada sintiéndose culpable por ello....

Marina Márquez, quería explicar lo que ella había sentido, pero no sabía.

Había aprendido a vivir en silencio, en su silencio lleno de vida, lleno de luz, y no podía trasmitirlo al mundo a ese mundo que ella veía oscuro....

Cuando era una niña, la engañaron, la dejaron preñada, sin ningún pudor, aprovechándose de su corazón, de su amor puro.

Tiempos difíciles en los que había que tapar las vergüenzas, en los que no había espacio para la verdad, sino para lo oculto. Quisieron casarla pero no pudieron, el lo negó, no quiso....Su padre quiso matarle......quiso matarla a ella también...., pero a cambio le robó a su hijo y lo hizo de él y de su madre y así Marina Márquez pudo ocultar" su vergüenza" y pasear junto a sus padres con dignidad......Todo solucionado, pensaban sus progenitores, la niña ya puede seguir el camino que le hemos trazado, ya se casará, decían.........

Y la tuvieron en un puño........

Y así Marina Márquez, aprendió a vivir en silencio....

Tiempos de falsedades y engaños, de lujuria encubierta en forma de misas, de comunión diaria, de pecados confesados, de absoluciones y penitencias, tiempos para obedecer......

Tiempos de un régimen político único, para acatar un sistema de sociedad impuesto, tiempos en lo que no se podía pensar, sino simplemente obedecer.......

Y así Maria Márquez, en su corta edad, fue madurando...fue aceptando su vergüenza cabizbaja, mientras la miraban con reproche, mientras la crucificaban..., mientras le perdonaban la vida......

Marina Márquez es una mujer de su época, fuma y conduce, trabaja y hasta sabe pensar, ya no cree en muchas cosas aunque cree en el amor, a pesar de su pecado, que no supieron perdonarle, a pesar de que la engañaron, a pesar de sentir tanto y tanto dolor en su abandono......

Marina Márquez mira a los hombres con escepticismo, con dudas... y piensa a menudo lo absurdo de la vida que le tocó vivir.......

Marina Márquez, se casó, mientras su progenitores brindaban con champagne por ella y fue madre nuevamente, pero algo en su interior se había roto......algo irreparable, que ya no se podía recomponer fácilmente.

Descubrió como un hombre le ofrecía amor verdadero, del bueno, del legal, del autentico, descubrió como la sociedad la aceptaba, como admiraban su valía, su inteligencia y la consideraban, pero algo se había roto en su interior para siempre......

Y ahora Marina Márquez, en su serena madurez, quiere hacer locuras, reírse de la vida y de todo aquello que ella jamás entendió...ser libre....

Y así ahora se había producido una profunda metamorfosis en ella, en su interior mas recóndito, ella lo sabía y estaba asustada, muy asustada, pero ya no podía parar.......

Maria Márquez había decidido VIVIR, con mayúsculas, elegir su vida y eso era ya algo imparable....ya no tenía vuelta atrás....siempre habían decidido por ella y ahora ella quería decidir, Marina Márquez, quería decidir...¡quería¡, y eso era también imparable....mientras los que la rodeaban observaban atónitos su comportamiento....sin entenderla...

Marina Márquez, quería sentir, solo quería sentir sin sentirse culpable, sin tener que explicar, sin tener que disculparse, sin tener que pagar deudas, sin tener que justificarse.....Marina Márquez, quería gritar y reír y llorar y flotar y bailar y jugar y emborracharse y tener un orgasmo y otro y otro......

Marina Márquez, quería expresarse, quería perderse........Pero no la dejaron, nuevamente no la dejaron.....y así Marina Márquez vive su vida, en su celda de cristal y de glamour, de bienestar y ventura....Vive su vida en silencio, esperando un momento mágico, un instante maravilloso para recordar, sin sentir culpabilidad......

-¿En que estas pensado Marina?, - le dijo Alberto mientras levantaba su mirada del expediente, sin apenas mirarla.

- Te noto muy rara últimamente, ¿que tienes Marina?-¿ Cuando cenamos Marina? es tarde

Marina, apartó su mirada del televisor y dijo....cuando quieras Alberto, cuando quieras...

Blondie

Y PASO EL TESTIGO A CAMELOT

4 de agosto de 2006

Aviso a Navegantes........

Este Blog, se cierra por vacaciones...............

Blondie

2 de agosto de 2006

Último Capítulo: ¡¡¡¡Corten¡¡¡

Sandra Halesky, no daba crédito a lo que últimamente le estaba sucediendo, se sentía cada vez mas identificada con María y eso le asustaba, había tenido un día muy duro de trabajo, y ahora se encontraba liberada, necesitaba perderse en la ciudad, entre gentes anónimas, para después refugiarse en casa, no pensar en nada, porque su trabajo le estaba empezando a poseer, sentía una opresión en el pecho, cuando se daba cuenta que a pesar de terminar y sentirse libre, era algo ilusorio, pasajero, porque al poco tiempo volvía ella con esa fuerza…

Cuando se marchaba, escuchó a lo lejos que gritaban su nombre, ¡Sandra, Sandra¡, se volvió y vió a Piter, al bueno de Piter, que le hacía una señal, para que le esperará…Pero ella no quería esperar, quería perderse en la noche, ser anónima…Le hizo un gesto con la mano, a modo de saludo, y sonriendo apretó el paso diciéndole adios…

Esperemos que no se enfade,- pensó-, y comenzó a caminar, lentamente, quería pensar en todo lo que le estaba sucediendo, quería estar sola y pensar en María y en lo que significaba para ella…y en Jorge, en Alejandro, en Manuela y sobre todo en Martx Hosso, esa especie de personajillo, que aún no acababa de encasillar, desconcertante por momentos y absolutamente genial, en sus percepciones, un detective sacado de los fondos mas recónditos de una novela negra, que cumplía a la perfección con todas y cada una de sus actuaciones. Si, Martx Hosso, le tenía fascinada, pero lo que mas le preocupaba era María, el darse cuenta cada día que se sentía cada vez, mas identificada con ella

María se estaba apoderando de ella, llevaban ya un tiempo juntas y ella estaba ganando, se sentía muy confusa, jamás antes le había ocurrido nada semejante, solo deseaba saber como era y como olía, solo quería sentir su presencia para darse cuenta que ella era otra mujer, con otras angustias, con otra vida, y es que sabía que era algo que no podía contar, porque no lo entenderían, pero cada día que pasaba, ella se sentía, mas María, y menos ella…

¡Corten¡, por hoy hemos terminado, ¡muy bien chicos¡, cuando escuchaba eso, se sentía liberada, pero luego…, luego volvía Maria con mas fuerza…

Ella era demasiado compleja, como para aceptar que simplemente se había metido demasiado en el personaje…había cosas que se le escapaban de tal manera, que a pesar de la realidad, a pesar de saber que Maria era un invento de Diego, el guionista de la película, algo le mantenía intranquila…, los últimos días, no hacía mas que pensar constantemente en esas similitudes entre ellas y eso le llenaba de desasosiego. María tenía una vida nueva, que estaba descubriendo, una vida sin Jorge, sentía que toda su vida se había desmoronado, cuando lo dejaron y se encontró perdida, abandonándose en los brazos de Alejandro, aquella noche, en la que se dejó amar con furia….

Ella era una buena actriz, siempre había salido airosa de todos sus papeles, jamás había llevado a sus personajes de paseo, pero esta vez, era diferente, María tenía una fuerza tal, que le asustaba, además estaba convencida, que esto le estaba pasando por la similitud en ciertos aspectos de sus vidas, no es que ella hubiera roto con alguien como María, pero cada día que pasaba sentía mas, la necesidad de descubrir cosas nuevas, como Maria, algo así como una necesidad imperiosa de avanzar en la vida, con la esperanza, tal vez de encontrar, eso que aún no había encontrado…

Jamás le había llamado la atención un chat, es mas, incluso había hablado de ellos con cierta incomprensión, pensaba que allí habían gentes solitarias, gentes que refugiaban sus carencias, sus deseos mas íntimos, gentes que buscaban tal vez, además de la comunicación, un poco de cariño, gentes con vidas rotas…Pero ahora ya no pensaba de esa manera, hacía algo mas de cuatro meses, cuando había empezado el rodaje, cada noche entraba en el salón de té, había empezado movida por la curiosidad, quería averiguar si lo que contaba Kaotika era cierto, Diego se lo había puesto fácil, ya que esa sala existía….Utilizaba un nick y hablaba y hablaba, cada noche sin dar su identidad real, como muy bien decía Martx Hosso, y estaba descubriendo cosas que le gustaban, como esa similitud en sus conversaciones con las de KaotiKa y Tormenta u otras que le gustaban también machísimo, como descubrir que maliZia, tenía un duende maravilloso o mirar con ojos de reproche al viejo verde ese, que miraba a mi lado oscuro, con lujuria, o como se sintió cuando se vio paseando, por el jardín de rosas de Camelot, atenta, mirando toda la belleza que allí había, u observar, sin pestañear, el maravilloso deseo de martxoso por su vecina del 5º y ese ascensor de la hija del chamán, en el que le habría gustado subir o tomar el sol en la piscina de Heaway... esos momentos fueron fantásticos, tan fantásticos, como otras sensaciones que había ido experimentando…Y así mientras Maria estaba a punto de averiguar que Jorge estaba muerto, que Manuela era una loca compulsiva, que explotaba histérica en la residencia de Nisa y que Martx Hosso, estaba, casi casi, a punto de descubrirlo todo, mientras Alejandro miraba con ojos de infinito deseo a Maria….

Mientras sucedía todo eso, Sandra cada noche era fiel a su cita, había aprendido a disfrutar de su anonimato, sentía un verdadero placer hablando cada noche por el Chat, había experimentado todo tipo de sensaciones, había empezado a comprender lo que significaba una sala de chat, pasiones, odios, envidias, celos, .amistad, lujuria, ternura, sinceridad, ilusión, amor, compañía, comunicación, complicidad, todo eso y mas……..y muchísimo mas……..un monton de sensaciones agolpadas, que tal vez solo puedan entender, todos aquellos que cada noche entran en la misma sala para buscarse……. también había aprendido el poder de la palabra escrita y el de la seducción, había aprendido a sonreír y a enamorar a un ser anónimo, y luego a otro y a otro, manejaba con maestría la complicidad y disfrutaba coleccionando amores imposibles, eran sus amores… y también era su secreto, se había encerrado en su burbuja y cada noche la abría para ser, un poco Sandra, un poco María, un poco Kaotika, un poco Cuore Blue, que ese era su nick y que significaba, corazón azul clarito. Había elegido ese nick, en italiano por que le sugería un corazón abierto, inmensamente abierto y de un color como el cielo, de ese color que usan los niños, un nick ambiguo, que no permitía saber que sexo tenía, un nick libre, un nick para tener espacio, para poder navegar por los cielos….., por la red……..

Cada noche, a pesar de que la llamaran o le dijeran vente, ella siempre encontraba una excusa: -estoy muy cansada-, -mañana tengo un día muy duro- necesito relajarme- estoy con jaqueca…

Y hablaba…

Ella era Famosa, muy famosa, y desde hacía un tiempo había encontrado en el Chat su lugar anónimo, un lugar para ser libre sin que nadie la mirara, sin que nadie le diera un codazo a otro, cuando ella pasaba, sin que nadie dijera, ¡ pues no es tan alta…¡, ¡pues no es tan joven…¡, ¡ pues no es para tanto….¡, sin que nadie se dirigiera a ella señalándola para pedirle un absurdo autógrafo.



Lo que mas le había trastocado de su personaje, era que entraba en el Canal 21, como ella entraba ahora, pero así era Diego y una cosa era que lo supiera y otra que lo asimilara, porque cada noche nada más entrar buscaba a Kaotika, y luego a Tormenta, para darse cuenta enseguida que ellos no existían, ¿o si existian? O eran personajes que ella ya había pensado?.

Muchas noches hablaba con tormenta, por el chat, sabía que era una curiosa coincidencia de nicks, sabia que el nick tormenta con quien ella hablaba, no era para nada “el tormentoso”, Tormenta de María, era alguien dulce y especial. Y así cada noche hablaban de sus anhelos y de sus ilusiones y ella empezó a descubrir el calor de su corazón, y fué aproximandose a él, despacito…poquito a poco, cada día, un poco mas cerquita, mientras él le decía muy bajito, corazón……, y ella sabía que se quemaba, pero seguía hablando con él…

Un timbrazo potente en su telefonillo, le sacó de sus pensamientos…..

Era Diego, que venía a su casa a verla, le había pedido que le hablara de Maria y le había prometido que iría… que hablarían de María, y así lo hizo…

Le explicó el por que de ese personaje, por que había elegido ese papel para ella, le dijo que Martx Hosso era un genio, que el pobre Alfredo estaba rodeado de rosas y que Manuela vivía en un lugar muy oscuro... y que Alejandro no la quería…..

Y asi pasaron mucho rato, Diego hablando y ella escuchando…

Diego la miraba, con aquellos ojos, que ella tanto conocía, pero esa noche tenían un brillo especial, extrañamente tierno, y hablaron hasta el amanecer, sin pausa, y así le fue contando, poco a poco, lo que significaba para él este guión, lo bien que se había sentido creando un personaje para ella….

Pero lo que jamás le dijo esa noche, es que Tormenta era él……….

Pero eso ella ya lo sabía……….


Blondie

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