18 de noviembre de 2006

Naid y Lanevi


Naid era la bella entre las bellas, era tan bella que todas las brujas del reino la envidiaban y solo pensaban en hacerle faenas. Cuando llegaba a Nunderbil algún apuesto joven todas se conspiraban para que no conociera a Naid , la bruja mas bella del reino, y siempre lo conseguían, ella sabía lo que era sufrir por ser bella…lo que era sentir la soledad, lo que era llorar en silencio…pero su belleza era lo único que no podía modificar con sus conjuros, si ella pudiera dejar de ser bella…

Naid era un bruja buena, tenía el corazón de oro y la sonrisa como perlas, su bondad era conocida de todos, pero también su poder, su inmenso poder.

Una tarde de esas que llueve y truena, mientras Naid hacía conjuros para que parase de tronar, llamó a su puerta Lanevi, un joven feo y horrendo, para pedirle que le regalara belleza. Tan feo era Lanevi que cuando paseaba por Nunderbil todas las mozas casaderas se apartaban y el sufría por ese rechazo, aunque reconocía que se sentía querido por los demás a pesar de su fealdad...

Lanevi le habló a Naid que sabía de su merecida fama de bruja poderosa y le mostró su saco de cuero lleno de monedas, que había ido atesorando a lo largo de su triste existencia, para poder pagar su belleza, pero Naid se resistía, ella sabía de los sufrimientos por ser bella y le aseguraba que si le hacía un conjuro él sería bello pero muy infeliz, que nunca sabría del amor verdadero, que cuando se marchitase su belleza ya no le quedaría nada, que solo sabría de la soledad.

A pesar de las largas conversaciones que mantuvieron Naid y Lanevi, y de hacerle ver la grave evidencia de lo que le solicitaba, Lanevi insistía con autentico tesón, tal era su tesón que le decía continuamente, -seré lo que tu quieras Naid, trabajaré para ti de sol a sol, te seré siempre fiel, seré tu humilde servidor, pero regálame la belleza- y Naid escuchaba su petición resistiéndose a favorecerle.

Tal era la insistencia de Lanevi, que todas las tardes al ponerse el sol se dirigía a casa de Naid para formular su petición , hasta que al fín una tarde Laneví escucho de los labios de Naid que le regalaría la belleza….

Y le convirtió en el bello entre los bellos, su belleza era tan espectacular que venían de otros reinos para contemplarla, organizaban larguísimos viajes para admirarle, le buscaron Reyes de reinos lejanos para mostrar a sus princesas el hallazgo. Lanevi era plenamente feliz, despertaba pasiones por donde pasaba, tenía a su pies todos los reinos que fue conociendo, las Princesas suplicaban su amor y el vivía rodeado de admiración. Tan inmensamente adulado se sentía, que empezó a olvidar lo que significaba la palabra amor, lo que era sentir amistad o cariño, lo que significaba llorar o soñar, solo vivía su enorme belleza allá donde fuere, y cada dia vivía como le contemplaban, con autentica satisfacción.

Pero cada vez que conocía a una Princesa casadera, solo veía en ella la enorme admiración que sentía por su desbordante belleza, no percibía su mirada de amor o de cariño, solo quería contemplarle…y así una tras otra...

Cada día que pasaba era mas y mas bello, todos querían mirarle y tocarle, pero nadie quería hablar con el, nadie quería conocer su interior, a nadie le preocupaba si se sentía alegre o triste o si su corazón lloraba…

Empezó a sentir la soledad en su corazón, a notar la carencia de una sonrisa tierna, a necesitar una caricia sincera o una mirada hermosa…

Empezó a sentir la tristeza en su corazón…a odiar su belleza…

Tal era el agobio que sentía Lanevi por su extraordinaria belleza, que una noche se destrozó la cara con cortes profundos y quemaduras, pero a la mañana siguiente su aspecto era aún mas bello si cabía…

Su desesperación llegó a tal grado que corrió a Naid suplicándole que le devolviera su fealdad y la serenidad de la que entonces gozaba, pero Naid le dijo:- tu quisiste ser bello, al precio que fuese- nada puedo hacer por ti Lanevi, nada…y le miraba ceñuda, enfadada, diciéndole,- tu rostro ahora es una máscara de hermosos colores y las máscaras mi querido Lanevi ocultan nuestro corazón, ofrecen una equívoca sonrisa y muestran una falsa alegría que impiden exteriorizar nuestro dolor cuando estamos triste, pero... tu lo quisiste…-

Lanevi apesadumbrado bajó su mirada, deshizo sus pasos meditabundo y lleno de tristeza, preguntándose que sería de él...

Y así Lanevi día tras día, iba sintiendo cada vez mas, un dolor inmenso por su belleza, tan lacerante era el dolor que solo quería morir y tan intenso era su deseo de desaparecer que dejó de comer, hasta que un día se recostó en el umbral de la puerta de Naid para dejarse morir.

Fueron transcurriendo los días a pesar de las súplicas de Naid para que desistiese en su actitud y cuanto más suplicaba Naid menos la escuchaba, persistía en su obstinación y no se incorporaba, solo quería morir…solo quería vivir un sueño eterno, dormirse y no despertar...Eso o volver a su condición de feo entre los feos, pero como ya no podía ser, pues solo quería atravesar el umbral, olvidar que algún día existió, desaparecer...

Hasta que un día Naid, hizo un conjuro para devolverle su fealdad en todo su esplendor, para que recuperase su hermosa y fea belleza… y cuando el conjuro surtió su efecto, Laneví se incorporó, golpeó el llamador de la puerta de Naid, lleno de agradecimiento y al abrirle ella la puerta, se miraron y se fundieron en un largo y eterno beso de amor.


Blondie

5 comentarios:

lahijadelchaman dijo...

preciosooooooooo malizia!! jo que bonito.
Yo ya pensaba desde el principio que tenian que quedarse juntos, pero claro el tenia que aprender....la belleza exterior sin la belleza interior, es poca cosa.
Besos para todos.

Martxoso dijo...

Curioso. Mi caso es justamente el inverso. Yo era bello entre los bellos, mi belleza eclipsaba la belleza de un bosque de hayas en otoño, la belleza de un escaramujo florido a la luz del amanecer y cubierto de rocío. Era t6an bello que a puntito estuvo la palabra belleza de desaparecer: cuando alguien queria decir que algo era bello, simplemente decía "es... martxoso". Pero me canse. Odiaba que todas las mujeres me amasen solo por mi belleza, que sus corazones se acelerasen, o se detuviesen, simplemente con que yo hiciese una mueca graciosa, o incluso con que yo apareciese. Así que lloré, supliqué, me arrastré, hasta conseguir ser como soy ahora: más feo que picio. Pero me ha salido el tiro por la culata. Dentro de poco la expresión "más feo que picio" desaparecerá para dejar paso a "más feo que martxoso"...
Será el destino...
Enhorabuena, Blondie

malizia dijo...

Estas de suerte Martxoso porque siendo el feo entre los feos, sabras del amor verdadero,de la amistad, del cariño, del llorar y del soñar...
Asi que esta de enhorabuena Martxoso...

Y patenta esa frase, cuanto antes, no vaya a se que venga algún listillo y se apodere de ella....

Blondie

lahijadelchaman dijo...

jajaja jo martxoso, ahora en vez de decir mas feo que Picio,habra que decir.... mas feo que martxoso!!!
No creo que sea para tanto tu fealdaz exterior y ademas....a quien le gustan los guapos??? a mi no. Solo los amables,cariñoso,valientes,respetuosos,
y demas hossos.
Un beso martxoso y te dire otra cosa.....quien no ha sido feo alguna vez???
Muy bien blondi.
ahhh se me olvidaba,en el cuento de Arturo a lo que yo le di mas valor no fue a que el quisiera a la bruja aunque fuese fea....lo que mas valore fue...que el fue valiente,respetuoso y cumplio su palabra y su compromiso a pesar de que el Rey podia haberlo desdicho de la palabra dada.
Un beso para todos.

Anónimo dijo...

Pero, para conseguir un amor, más amor, o "el amor" como definición, ¿debemos afearnos como única opción? ¿Entra en eso la fealdad espiritual, la mente retorcida y horrorosa de aquel que camufla su belleza entre los pliegues de la maldad?
A pesar de todo, tus palabras, la combinación de letras surgidas de una belleza rebelde, son hermosas... Y no necesitarían afearse para atraer amor.

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