9 de noviembre de 2008

Enanos Hijoputas

Hacía mucho tiempo que no sentía esta inquietud. Parece que por mi cuerpo corran a mil kilómetros por hora, multitud de enanos hijos de puta que me están jodiendo. Me levanto y me bebo dos enormes vasos de agua, intentando ahogarles mientras siento como el frío y transparente líquido se desliza por el interior de mi cuerpo, pero los muy cabrones saben nadar. No hay nada que hacer, es una batalla perdida.

Abro la ventana e intento tomar aire, pero parece que se niega a entrar en mis pulmones, así que la cierro rápidamente no vaya a ser que me de por atravesarla. Me muevo por mi casa aturdida, no se que hacer, mi cuerpo parece un día de feria, lleno de alboroto y de estruendo, pero no disfruta, sino todo lo contrario, sufre por la falta de sosiego. Me pellizco enérgicamente intentando que el daño que me produzca palie el otro dolor, pero todo es vano, solo he conseguido tener dos males.

No quiero morir, soy demasiado joven – pienso – y me centro compulsivamente en la idea se sobrevivir. Me analizo y me observo, me miro al espejo intentando buscar algún signo de esa muerte súbita que presiento en mí, pero pasa el tiempo y no muero, a pesar que los enanos hijos de puta sigan jodiendo.

Tengo que salvarme y trazo mentalmente un plan estratégico para atacarles nuevamente. Es la guerra –pienso- y me enfrento a ellos con valentía, mantenemos una lucha a muerte por la supervivencia. O ellos, o yo. Me prefiero a mí, no vacilo ni un instante y vuelvo a la carga. No estoy dispuesta a dejarme vencer, soy fuerte y les puedo.

Comienzo a visualizarles sin ser vista, poco a poco me voy haciendo con ellos, cada vez que uno cae abatido siento el placer del triunfo, me adentro mas en mi inspección y los voy buscando minuciosamente, sin dejar ni un solo espacio sin mirar, así que lo oteo todo desde muy arriba para que no se me pase ni un solo enano cabrón agazapado y al momento lo escruto nuevamente, palmo a palmo, para asegurarme, hasta miro en el resquicio de la puerta por la que se colaron sin ser vistos.

Encuentro un montón de ellos muy bien atrincherados, les planto cara y les hago burla. Es un momento crucial, son muchos, pero son enanos, me siento gigante frente a ellos, y siento por un instante la fuerza necesaria para vencerles. Les miro con descaro y les lanzo mis dardos venenosos. Ante mí van cayendo todos uno a uno. Vuelvo a mirar mejor y sonrío con placer al comprobar que todos están muertos, aún así no cejo en mi empeño y vuelvo a inspeccionarlo todo nuevamente para asegurarme. No veo ninguno, parece que sí, que todos han muerto...

Saboreo el triunfo de su derrota, sin embargo c
uando ya emprendo la retirada, salen tres por la retaguardia, intentan atacarme a traición pero no me dejo, me vuelvo, los fulmino con la mirada y se derrumban ante mí. Caén aniquilados.

Ya no queda ningún enano hijo de puta, la exterminación ha terminado, ya no podrán reproducirse. He vencido.

Estoy agotada, la lucha ha sido a muerte, no me quedan fuerzas para más peleas, me derrumbo en la cama, cierro los ojos y siento como poco a poco me voy quedando profundamente dormida…

Blondie


5 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Bien!, podemos celebrar la victoria FINAL y definitiva contra los enanos HIJOPUTAS ¿no?

Anónimo dijo...

Yo conozco a uno q aun sige vivo

Pumi

malizia_kiss dijo...

Donde pumi? dimélo que me lo cargooooooooo,¿lo dudas?
un besito, asi muakssss
Blondie

Anónimo dijo...

me gusta como describes un ataque de panico. He tenido muchos.
Los enanoshijoputas no han salido siguen aqui dentro jodiendome muy a mi pesar.
maliZia admiro tu escritura por eso siempre vuelvo. Hoy me has sorprendido mas.
Continua por favor

Anónimo dijo...

Los hijoputas acechan en la sombra
hay que tener cuidado. Parece que se van pero vuelven.
Son muy sigilosos.
Ayudame para aniquilar los mios Malizia Kiss

Soy ese mismo del otro dia:las pulsaciones de mi teclado

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